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ACCIONES PREFERENTES VS BONOS CORPORATIVOS: LAS COMPENSACIONES DE RIESGO TRAS EL RENDIMIENTO

Comprenda la diferencia de rendimiento y las compensaciones de riesgo de las acciones y bonos preferentes en los volátiles mercados actuales.

Entendiendo las Acciones Preferentes y los Bonos Corporativos

Al buscar inversiones que generen rentabilidad, los inversores a menudo se enfrentan a la decisión entre acciones preferentes y bonos corporativos. Ambos instrumentos se sitúan entre la renta variable tradicional y los valores de renta fija, ofreciendo ingresos regulares, pero con diferencias fundamentales en términos de riesgo, derechos y estructura.

¿Qué son las Acciones Preferentes?

Las acciones preferentes representan el capital de una empresa, aunque con características que combinan acciones y bonos. A diferencia de los accionistas comunes, los accionistas preferentes no suelen tener derecho a voto, pero sí reciben dividendos fijos, que prevalecen sobre los dividendos de las acciones ordinarias.

Las acciones preferentes se dividen en varias clases: acumulativas (los dividendos se acumulan si no se pagan), no acumulativas, convertibles (pueden convertirse en acciones ordinarias) y perpetuas (sin fecha de vencimiento). Su estructura las hace atractivas para inversores centrados en la rentabilidad que toleran cierto riesgo a nivel de renta variable.

¿Qué son los bonos corporativos?

Los bonos corporativos son instrumentos de deuda emitidos por empresas para captar capital. Al invertir en un bono, se le presta dinero a la empresa a cambio de pagos periódicos de intereses (llamados pagos de cupones) y la devolución del capital al vencimiento. A diferencia de los accionistas preferentes, los tenedores de bonos son acreedores, lo que los coloca en una posición más alta en la estructura de capital para el reembolso en caso de liquidación.

Los bonos corporativos varían según la calidad crediticia del emisor (calificados por agencias como Moody's o S&P), la duración del vencimiento y la estructura (garantizados o no garantizados). Pueden ser de grado de inversión o de alto rendimiento (bonos basura), dependiendo de la situación financiera de la empresa emisora.

Similitudes y diferencias clave

  • Ambos instrumentos ofrecen flujos de ingresos periódicos (dividendos o cupones).
  • Los bonos corporativos representan deuda, mientras que las acciones preferentes son capital.
  • Los tenedores de bonos tienen prioridad legal sobre los accionistas preferentes durante la quiebra.
  • Los dividendos preferentes pueden suspenderse, especialmente en situaciones de dificultades financieras. El interés de los bonos es contractualmente obligatorio.
  • Algunas acciones preferentes son rescatables, al igual que muchos bonos, lo que añade riesgo de reinversión.

Comprender estas distinciones constituye la base para abordar las compensaciones relacionadas con la rentabilidad, la protección y el comportamiento del mercado entre estas dos opciones orientadas al rendimiento.

El equilibrio riesgo-recompensa en el mercado actual

Elegir entre acciones preferentes y bonos corporativos implica evaluar la tolerancia al riesgo, las necesidades de ingresos y las condiciones del mercado. Estos instrumentos reaccionan de forma diferente a las tasas de interés, los ciclos económicos y la solidez corporativa, lo que influye en sus respectivos rendimientos y estabilidad.

Estabilidad de los ingresos y riesgo crediticio

Los bonos corporativos generalmente se consideran más seguros que las acciones preferentes debido a su posición preferente en la estructura de capital. Si el emisor se declara insolvente, los tenedores de bonos reciben el pago primero, antes que cualquier accionista preferente o común. Además, el impago de intereses suele constituir un incumplimiento, lo que brinda a los tenedores de bonos un recurso legal.

Los accionistas preferentes aceptan un mayor riesgo crediticio. Si bien las empresas buscan mantener los dividendos preferentes para evitar decepcionar a los inversores, pueden suspender legalmente los pagos, especialmente si sus flujos de caja se ven afectados. Esto hace que las acciones preferentes sean más riesgosas, aunque en ocasiones más rentables.

Comparación de Rendimientos y Diferencial de Rendimiento

Las acciones preferentes suelen ofrecer rendimientos más altos que los bonos corporativos con la misma calificación para compensar su riesgo. Por ejemplo, una acción preferente con calificación BBB puede tener un rendimiento del 6-7%, mientras que un bono del mismo emisor podría tener un rendimiento del 4-5%. Este diferencial de rendimiento es un factor crítico para quienes buscan ingresos y están dispuestos a asumir una mayor volatilidad.

Por otro lado, en épocas de subida de tipos de interés, ambos instrumentos pierden valor, pero las acciones preferentes de larga duración pueden depreciarse aún más debido a sus características similares a las de las acciones y su naturaleza perpetua. Los bonos con vencimientos más cortos y fechas de reembolso fijas suelen verse menos afectados en este escenario.

Tratamiento Fiscal

Los ingresos por dividendos de las acciones preferentes pueden tributar de forma diferente a los ingresos por intereses de los bonos, según la jurisdicción. En EE. UU., por ejemplo, los dividendos cualificados pueden disfrutar de tasas impositivas más bajas en comparación con los ingresos ordinarios provenientes de los intereses de los bonos. Sin embargo, las normas fiscales varían y pueden afectar la ventaja del rendimiento neto.Rendimiento del mercado y volatilidadLas acciones preferentes pueden comportarse de forma más similar a las acciones que a los bonos, especialmente en mercados bajistas. Pueden presentar una mayor volatilidad en sus precios, reaccionando tanto al sentimiento del mercado de valores como a las tasas de interés. Los bonos, si bien también son sensibles a estos factores, a menudo se benefician de una "fuga hacia la calidad" durante las recesiones, lo que puede estabilizar los precios, especialmente para la deuda de alta calificación.En última instancia, los inversores deben sopesar los mayores rendimientos de las acciones preferentes frente a su menor riesgo en caso de quiebra y la posibilidad de suspensión de pagos, y viceversa en el caso de los bonos corporativos, que ofrecen mayor seguridad, pero suelen ofrecer una rentabilidad menor.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Cuándo elegir cada instrumentoLa decisión de invertir en acciones preferentes frente a bonos corporativos depende en gran medida de los objetivos de ingresos del inversor, su tolerancia al riesgo, las perspectivas del mercado y las consideraciones fiscales. Ambos instrumentos pueden complementar una cartera de ingresos diversificada, pero la asignación estratégica es clave.Acciones preferentes: Mejores casos de usoLas acciones preferentes son ideales para los inversores de ingresos que se sienten cómodos con un riesgo moderado de renta variable. Los inversores podrían preferirlas en determinadas condiciones:

  • Entornos de bajos tipos de interés: Los rendimientos más altos que los bonos resultan atractivos cuando otros instrumentos de renta variable ofrecen bajos rendimientos.
  • Buscando renta fija con potencial de crecimiento: Las preferentes convertibles ofrecen un potencial de crecimiento de renta variable.
  • Cuentas con ventajas fiscales: Para inversores no afectados por la tributación de dividendos (por ejemplo, en ISA o IRA).
  • Cobertura contra la inflación: Las preferentes con tipo de interés variable pueden mitigar los temores a la inflación a largo plazo.

Sin embargo, los inversores deben asumir la posibilidad de una suspensión de dividendos, una mayor volatilidad de precios y el riesgo de extensión si el emisor no rescata el título.

Bonos corporativos: Mejores casos de uso

Los bonos son ideales para inversores conservadores que priorizan la preservación del capital. e ingresos predecibles. Algunos escenarios útiles incluyen:

  • Asignaciones defensivas: Los bonos actúan como un colchón durante las caídas del mercado de valores.
  • Objetivos temporales: Los bonos con vencimientos definidos facilitan la conciliación de pasivos.
  • Preservación del capital: La condición de acreedor preferente y los pagos contractuales brindan seguridad.
  • Diversificación de los flujos de ingresos: Añadir bonos a una cartera con una alta concentración de acciones reduce la volatilidad.

Los bonos con grado de inversión, en particular, establecen un flujo de ingresos base, aunque con rendimientos inferiores a los de los bonos preferentes. Los bonos de alto rendimiento presentan un mayor potencial de rentabilidad, pero también un riesgo crediticio similar al de los preferentes.

Estrategias combinadas

Una cartera equilibrada puede incluir ambos instrumentos. Por ejemplo, los jubilados podrían preferir una combinación de bonos con grado de inversión para mayor estabilidad y acciones preferentes para una mayor rentabilidad. La gestión activa o los ETF de renta fija permiten la exposición a ambos, gestionados dentro de parámetros de riesgo personalizados.

Reflexiones finales

No existe una solución universal: los inversores deben sopesar sus objetivos financieros, horizontes temporales, expectativas del mercado y tolerancia al riesgo. Las acciones preferentes y los bonos corporativos ofrecen ventajas y desventajas únicas en términos de ingresos, protección y rendimiento. Comprender estos matices mejora la construcción de la cartera y optimiza las estrategias de ingresos en el entorno actual, caracterizado por la escasez de rentabilidad y el alto riesgo.

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