CÓMO LOS FONDOS DE PENSIONES UTILIZAN LOS DERECHOS DEL GILTS PARA LA COORDINACIÓN DE PASIVOS Y DÓNDE FALLA
Explore cómo los bonos del Estado ayudan a los fondos de pensiones a cubrir sus obligaciones y dónde este enfoque encuentra sus límites.
Existen varios tipos de bonos del Estado entre los que los fondos de pensiones pueden elegir:
- Bonos del Estado Convencionales: Estos bonos tienen pagos de cupones fijos cada seis meses y devuelven el principal al vencimiento, lo que los hace ideales para alinearse con los pasivos futuros fijos.
- Bonos del Estado Indexados: Están protegidos contra la inflación, con cupones y principal ajustados en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que combate así los riesgos de inflación en las promesas de pensiones.
Los planes de pensiones, en particular los del Reino Unido con compromisos a largo plazo, prefieren los bonos del Estado porque ofrecen un alto grado de certidumbre y relativa seguridad. El Banco de Inglaterra y su marco regulatorio para planes de pensiones, supervisado por el Regulador de Pensiones (TPR), promueven una gestión prudente de activos y pasivos, algo que los bonos del Estado pueden respaldar cuando se integran en estrategias de Inversión Impulsada por Pasivos (LDI).
Cómo funciona la Inversión Impulsada por Pasivos (LDI)
La LDI es una estrategia que se centra en alinear las carteras de inversión con la duración y la naturaleza de los pasivos de un fondo. Es especialmente relevante para planes de pensiones consolidados, donde el riesgo de incumplimiento de los pagos a los beneficiarios es significativo. Los bonos del Estado son un elemento clave de estas estrategias, respaldando el objetivo de reflejar los pasivos futuros con flujos de caja fiables de los activos.
Los gestores de LDI suelen evaluar la duración de los pasivos por pensiones (la medida de su sensibilidad a las variaciones de los tipos de interés) y buscan bonos del Estado con duraciones equivalentes. Por ejemplo, si se prevé el pago de pasivos dentro de 30 años, se pueden utilizar bonos del Estado a largo plazo o incluso bonos de emisión de bonos con vencimientos ultralargos para ajustar el calendario y la escala de dichos pagos. Esta alineación estratégica suaviza la volatilidad de los tipos de interés y contribuye a lograr una mayor certidumbre financiera a lo largo del tiempo.
Además, los fondos de pensiones suelen utilizar derivados de bonos del Estado, como repos de bonos del Estado y swaps de tipos de interés, para ampliar sintéticamente la duración y cubrirse frente a las fluctuaciones de los tipos sin invertir grandes sumas de capital. Estos instrumentos permiten a los planes de pensiones mantener la eficiencia del capital a la vez que compensan eficazmente los riesgos de los pasivos.
En resumen, los bonos del Estado constituyen la base de las estrategias de gestión de riesgos de la mayoría de los fondos de pensiones del Reino Unido. Gracias a su respaldo gubernamental, sus largas duraciones y su vinculación con la inflación, los bonos del Estado ayudan a los administradores y gestores de pensiones a mantener la solvencia financiera y a mitigar los riesgos de los tipos de interés y la inflación durante la vigencia del plan de pensiones.
Aunque los pasivos a largo plazo pueden no variar realmente en términos económicos debido a la volatilidad de los rendimientos, las normas contables los interpretan a través de tasas de descuento fluctuantes, lo que genera desajustes entre las valoraciones de activos y pasivos.
2. Ambigüedad inflacionaria y desajustes de índices
Si bien los bonos del Estado indexados se utilizan para cubrir el riesgo de inflación, están vinculados al Índice de Precios al Consumidor (IPC), que no está perfectamente correlacionado con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), comúnmente utilizado en las fórmulas de revalorización de las pensiones. Esta disonancia genera un riesgo de base, lo que significa que las coberturas de inflación podrían no seguir con precisión las salidas de pasivos en términos reales.
Además, la reforma prevista de la medición del IPC después de 2030 ha complicado el atractivo de los bonos del Estado indexados, lo que pone en duda su futura precisión para cubrir pasivos indexados a la inflación.
3. Restricciones de la oferta a largo plazo
La emisión de bonos del Estado a largo plazo (más allá de los 30 años) es limitada, lo que restringe la capacidad de los fondos para cubrir pasivos con plazos de 40 a 60 años. Si bien existen bonos del Estado a muy largo plazo, su oferta es escasa y la demanda supera la disponibilidad, lo que a menudo reduce los rendimientos y aumenta las valoraciones, lo que plantea riesgos de reinversión.
4. Riesgos Demográficos y de LongevidadNingún bono del Estado (gilt), independientemente de su duración, puede cubrir perfectamente la prolongación inesperada de la esperanza de vida. A medida que aumenta la longevidad, los planes se enfrentan al "riesgo de longevidad": la posibilidad de que los afiliados vivan mucho más allá de lo previsto, lo que aumenta las obligaciones de pago. Los gilts no pueden ajustarse dinámicamente a estos cambios demográficos, lo que requiere estrategias complementarias como swaps de longevidad o acuerdos de compra con aseguradoras.5. Falta de Potencial de CrecimientoSi bien los gilts preservan el capital y ofrecen estabilidad, su contribución a la rentabilidad real, que supera la inflación y los pasivos a largo plazo, es limitada. Especialmente en entornos de baja rentabilidad, la dependencia excesiva de los gilts puede frenar el crecimiento de los fondos y requerir contribuciones de los patrocinadores para cubrir los déficits de financiación.En conclusión, los gilts sirven como una herramienta esencial para la conciliación de pasivos, pero no están exentos de deficiencias. Para lograr una resiliencia financiera completa, los fondos de pensiones deben integrar los bonos del Estado con clases de activos más amplias y herramientas de transferencia de riesgos para capturar la diversificación, el rendimiento y la solvencia a largo plazo.
Los fondos suelen emplear una estrategia de equilibrio (una parte de la cartera con activos seguros, como bonos del Estado, y la otra con activos de mayor rentabilidad) para crear una cartera combinada que combine los pasivos con el potencial de crecimiento.
4. Asignación dinámica de activos y trayectorias de deslizamiento
La estrategia moderna de pensiones implica modificar el apetito por el riesgo a lo largo del tiempo, en función de los niveles de financiación y la demografía de los afiliados. Conocida como enfoque de trayectoria de deslizamiento, esta estrategia reduce gradualmente el riesgo de la cartera aumentando la asignación a bonos del Estado y activos que se ajustan a los pasivos a medida que el plan madura. Cuando los niveles de financiación son altos, se puede obtener un exceso de rentabilidad mediante activos de crecimiento; durante las recesiones, se puede reducir el riesgo.
5. Evolución Regulatoria y Perspectivas Futuras
La Ley de Planes de Pensiones de 2021 y su código de financiación asociado están impulsando los planes hacia la planificación a largo plazo y estrategias de inversión sostenibles. Esta evolución está transformando el uso de los bonos del Estado (gilts), no solo para la cobertura a corto plazo, sino como parte de una estrategia de pasivos más amplia y eficiente en términos de capital. Las consideraciones ESG y los compromisos de cero emisiones netas también subrayan la importancia de las inversiones diversificadas que se alinean con los objetivos financieros y sociales.
En esencia, si bien los gilts siguen siendo un pilar fundamental de la conciliación de pasivos, la resiliencia futura depende de cómo los planes de pensiones fortalezcan esa base. Al combinar los gilts con crédito corporativo, soluciones de seguros y activos de crecimiento, los fideicomisarios pueden crear carteras adaptables que se adapten a las complejidades de la gestión moderna de pensiones.