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MERCADO SECUNDARIO VS. MERCADO PRIMARIO: POR QUÉ EL “PRECIO DE EMISIÓN” RARAMENTE IMPORTA MÁS ADELANTE

Comprenda por qué el precio de emisión pierde importancia en el comercio secundario.

¿Qué es el mercado primario?El mercado primario es la fase inicial donde las empresas o los gobiernos emiten nuevos valores, como acciones y bonos, directamente a los inversores. Esto se conoce como el mercado de "nueva emisión". La transacción se realiza entre el emisor y el inversor, con la facilitación de intermediarios como los bancos de inversión. El objetivo principal del mercado primario es la captación de capital.En el caso de las acciones, el ejemplo más común es una Oferta Pública Inicial (OPI), en la que una empresa privada ofrece acciones al público por primera vez. El "precio de emisión" es el precio fijo o contable al que se venden estos valores. Refleja un exhaustivo proceso de diligencia debida, ejercicios de valoración y la evaluación de la demanda de los inversores por parte de los suscriptores. En los mercados de bonos, los gobiernos o las corporaciones emiten deuda para financiar presupuestos o proyectos, y estos instrumentos tienen una tasa de interés o rendimiento establecido.

Entre las características importantes del mercado primario se incluyen:

  • Venta directa: Los valores son vendidos directamente por el emisor a los inversores.
  • Generación de capital: Los fondos recaudados se destinan a la empresa o al gobierno emisor.
  • Supervisión regulatoria: Las ofertas están sujetas a la aprobación de los reguladores para proteger los intereses de los inversores.
  • Mecanismos de descubrimiento de precios: Se basan en los fundamentos de la empresa y la confianza del mercado durante la construcción de la cartera o la fijación de precios fijos.

El precio de emisión sirve como punto de referencia. Sin embargo, su relevancia comienza a disminuir una vez que los valores cotizan en el mercado secundario. A partir de ese momento, los precios se ajustan dinámicamente en función de la demanda, la oferta, los factores macroeconómicos y las perspectivas de los inversores.

¿Por qué se fija el precio de emisión?

El precio de emisión busca principalmente equilibrar el atractivo para los inversores con las necesidades de financiación del emisor. Si se fija demasiado alto, existe el riesgo de una subsuscripción; si se fija demasiado bajo, la empresa pierde capital. Los suscriptores buscan fijar el precio de las emisiones para maximizar el interés, garantizando al mismo tiempo el rendimiento de las acciones tras la cotización, preservando así la confianza del emisor y de los inversores institucionales.

¿Qué es el mercado secundario?El mercado secundario es donde los valores emitidos en el mercado primario se negocian posteriormente entre los inversores. Una vez que una acción cotiza en bolsa, los inversores compran y venden acciones directamente entre sí a través de corredores o plataformas de negociación electrónica. El emisor original no recibe ningún beneficio de estas transacciones.

En este mercado, los precios se determinan por diversos factores, entre ellos:

  • Percepción del valor del mercado: El potencial de ganancias futuras, el panorama competitivo y la dinámica general del sector influyen considerablemente en la valoración.
  • Indicadores macroeconómicos: Las tasas de interés, los datos de inflación, el crecimiento del PIB y las tasas de empleo pueden influir en la percepción.
  • Análisis técnico: Los movimientos de precios pasados, las tendencias de volumen y los patrones de negociación ayudan a predecir los precios futuros a corto plazo.
  • Noticias y percepción: Los eventos globales, los informes de ganancias o las previsiones tienen efectos casi instantáneos en los precios del mercado.

El mercado secundario mejora la liquidez y permite el descubrimiento de precios a través de millones de transacciones diarias. Este dinamismo implica que el precio de emisión original rara vez es el punto de referencia que utilizan los inversores para tomar decisiones futuras.

La evolución del precio de mercado

La diferencia entre el precio de emisión y el precio actual de mercado puede aumentar o disminuir con el tiempo. Consideremos una acción emitida a 100 $ durante una IPO. Si el mercado percibe positivamente las perspectivas de la empresa, el aumento de la demanda puede impulsar el precio a 200 $ poco después de la cotización. Por el contrario, unas perspectivas económicas desfavorables o un rendimiento decepcionante pueden deprimir el precio por debajo del nivel de emisión.

En el caso de los bonos, las fluctuaciones en los tipos de interés y las calificaciones crediticias del emisor afectan significativamente al valor de mercado. Un bono emitido a la par (con un valor de 1000 £) puede cotizar posteriormente con una prima o un descuento, dependiendo de los rendimientos vigentes.

Este cambio subraya por qué el precio de emisión, si bien es importante en la fase de lanzamiento, tiene poca relevancia a largo plazo. Los inversores se centran más en las valoraciones actuales, las trayectorias de las ganancias y el sentimiento del mercado que en las métricas de emisión inicial.

Liquidez y transferibilidad

La función principal del mercado secundario es proporcionar un mecanismo eficiente y transparente para la negociación de instrumentos financieros. La libre transferibilidad genera confianza y libera capital. A diferencia del mercado primario, los inversores no están limitados por la retención hasta el vencimiento ni por las acciones corporativas; las salidas pueden ocurrir a voluntad, a precios de mercado, a través de las bolsas de valores o de operaciones extrabursátiles (OTC).

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Precio de Emisión: Un Punto de Partida

El precio de emisión, si bien es significativo durante la oferta primaria, sirve simplemente como punto de partida para la valoración del mercado. Puede indicar la opinión interna de la empresa sobre su valor o la percepción predominante del mercado en ese momento, pero no puede abarcar la multitud de variables que afectan el rendimiento futuro de un valor.

En la práctica, los inversores prestan poca atención al precio de emisión una vez que un valor cotiza. En cambio, la atención se centra en:

  • Rendimiento financiero posterior a la salida a bolsa: Los ingresos, las ganancias, el beneficio por acción (BPA) y los dividendos influyen en la percepción del valor.
  • Comentarios y estrategia de la gerencia: La orientación futura, las nuevas líneas de productos o las expansiones geográficas desempeñan un papel crucial.
  • Contexto económico y geopolítico: La guerra, la inflación y la política monetaria influyen de forma más significativa en la dirección del mercado.
  • Comparación con pares: Los múltiplos de valoración, como el PER o el EV/EBITDA, se comparan con las normas del sector, no con el precio de emisión.

Por ejemplo, una acción emitida a 10 libras esterlinas puede subir a 40 libras esterlinas en un año debido a un crecimiento espectacular de las ganancias. Otra acción emitida a 50 libras esterlinas podría caer a 20 libras esterlinas si las ventas no alcanzan los resultados esperados. En ambos casos, el precio de emisión es meramente histórico. Los inversores a largo plazo evalúan el mercado basándose en las rentabilidades proyectadas y las perspectivas ajustadas al riesgo, no en el valor de la OPV.

Cómo los mercados fijan el precio de los valores

Los mecanismos de fijación de precios en los mercados secundarios son complejos y a menudo implican algoritmos, modelos institucionales y sesgos de comportamiento. Las teorías modernas de fijación de precios de activos, como el Modelo de Fijación de Precios de Activos de Capital (CAPM) o el flujo de caja descontado (DCF), constituyen la base teórica, pero las decisiones de negociación se basan cada vez más en datos en tiempo real, análisis basados ​​en IA y modelos macroeconómicos.

Esta fluidez significa que cualquier punto de precio estático del pasado, como el precio de emisión, tiene un peso limitado en un sistema en constante recalibración. Por lo tanto, la sobrevaloración o infravaloración de un activo siempre se mide en relación con la información actual del mercado, en lugar de con las valoraciones de las emisiones.

Estrategias de inversión y el precio de emisión

En ocasiones, los inversores pueden consultar el precio de emisión para identificar niveles de soporte o la psicología del inversor, pero las estrategias aplicadas rara vez se basan en él. Los inversores en valor evalúan los fundamentos de la empresa, los inversores en crecimiento se centran en el impulso de las ganancias, mientras que los inversores técnicos se basan en patrones gráficos y flujos de volumen. Ninguna de estas metodologías se basa en el precio de emisión más allá del contexto inicial.

Para los inversores en OPV, saber que el precio de emisión rara vez determina el rendimiento futuro resulta informativo. El alza o la baja depende de variables posteriores a la salida a bolsa. Esta idea también se aplica a los inversores en bonos, que compran emisiones antiguas a precios de mercado determinados por las curvas de rendimiento cambiantes. En última instancia, el precio de emisión es una cifra histórica: una instantánea de un momento en el ciclo de vida de un valor.

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