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DESVIACIÓN ESTÁNDAR VS. RIESGO A LA BAJA: POR QUÉ LA VOLATILIDAD NO ES LO MISMO QUE LA PÉRDIDA
La volatilidad y el riesgo a menudo se confunden, pero comprender la diferencia entre la desviación estándar y el riesgo a la baja podría reformular su estrategia de inversión.
¿Qué es la desviación típica en la inversión?La desviación típica es una medida estadística que refleja la desviación de la rentabilidad de una inversión respecto a su media durante un período determinado. En finanzas, se utiliza como indicador de la volatilidad de la inversión; es decir, la oscilación brusca de la rentabilidad respecto a la media. Una desviación típica más alta implica mayor imprevisibilidad y, por lo tanto, mayor riesgo.Sin embargo, la desviación típica no distingue entre rentabilidades positivas y negativas. Según esta medida, las grandes ganancias y las pérdidas pronunciadas se consideran igualmente eventos volátiles. Por ejemplo, una inversión que oscila frecuentemente entre el +20 % y el -20 % se considera más arriesgada, incluso si esas fluctuaciones al alza contribuyen a la creación de riqueza general.En la práctica, esto puede generar un concepto distorsionado del riesgo, especialmente cuando los inversores confunden la volatilidad con la probabilidad o magnitud de las pérdidas. Muchos modelos financieros, incluida la Teoría Moderna de Carteras, utilizan la desviación típica como supuesto fundamental para medir el riesgo. Sin embargo, los críticos argumentan que esta métrica no capta plenamente la principal preocupación de los inversores: perder dinero.
¿Cómo se utiliza?
- Para calcular la volatilidad de las rentabilidades a lo largo de un periodo
- Para comparar rentabilidades ajustadas al riesgo, por ejemplo, mediante el ratio de Sharpe
- Para fundamentar las decisiones de asignación de activos en la teoría moderna de carteras
Por ejemplo, dos inversiones (Fondo A y Fondo B) pueden tener rentabilidades medias similares. Sin embargo, si el Fondo A tiene rentabilidades constantes en torno al 5%, mientras que el Fondo B oscila entre el -10% y el +20%, el Fondo B tendría una desviación típica mayor, lo que implica una mayor volatilidad. Sin embargo, al no tener en cuenta la direccionalidad, la medida no especifica si el capital de un inversor está realmente en riesgo.
Limitaciones de la desviación estándar
- Tratamiento simétrico: Penaliza por igual tanto las ventajas como las desventajas.
- Falta de contexto: No proporciona información sobre el origen de la volatilidad.
- Supone normalidad: Se basa en una distribución de curva de campana, que falla en eventos extremos del mercado.
Estas limitaciones han despertado el interés en métricas de riesgo alternativas, aquellas que se alinean más directamente con las preocupaciones de los inversores sobre la preservación del capital.
Definición del riesgo a la baja en las inversionesEl riesgo a la baja se refiere a la pérdida potencial que una inversión podría sufrir debido a una rentabilidad negativa. A diferencia de la desviación típica, que trata por igual toda la varianza con respecto a la media, el riesgo a la baja aísla solo las desviaciones negativas. Esto da como resultado una medición que se ajusta con mayor precisión a lo que los inversores suelen temer más: las caídas reales del valor.Técnicamente, el riesgo a la baja se suele cuantificar mediante la semidesviación (es decir, la desviación típica únicamente de las rentabilidades que caen por debajo de un umbral definido, normalmente cero o la tasa libre de riesgo). Otros métodos incluyen herramientas como el Valor en Riesgo (VaR) y el Valor en Riesgo Condicional (CVaR), que calculan la probabilidad y la magnitud esperada de las pérdidas en escenarios extremos.
¿Por qué es más significativo?
Muchos gestores de cartera argumentan que el riesgo a la baja refleja mejor la experiencia real de los inversores. Un inversor preocupado por la jubilación no suele preocuparse por las grandes fluctuaciones positivas, sino por la posible erosión de su capital. La desviación estándar no tiene en cuenta este matiz. El riesgo a la baja, por otro lado, proporciona una estimación de estas pérdidas para que se puedan tomar las medidas correspondientes.
Aplicaciones principales
- Gestión de riesgos: Para anticipar y mitigar pérdidas potenciales.
- Evaluación del rendimiento: Se utiliza en métricas como el índice de Sortino, que ajusta la rentabilidad según la volatilidad a la baja en lugar de la volatilidad total.
- Construcción de cartera: Ayuda a alinear las estrategias de inversión con los objetivos de preservación de capital.
Por ejemplo, un fondo de bonos de bajo riesgo puede tener una pequeña desviación estándar y un riesgo a la baja aún menor. Mientras tanto, un fondo de renta variable centrado en tecnología puede mostrar una desviación estándar alta debido a picos al alza en el rendimiento; sin embargo, si las caídas son poco frecuentes, su riesgo a la baja podría ser sorprendentemente menor de lo esperado.
Métricas de uso común para el riesgo a la baja
- Semidesviación: Mide únicamente la dispersión de las rentabilidades negativas.
- Beta a la baja: Mide la sensibilidad a las caídas generales del mercado.
- Ratio de Sortino: Rentabilidad ajustada a la desviación a la baja.
- Valor en riesgo (VaR): Mide las pérdidas en el peor escenario posible con un nivel de confianza determinado.
Estas métricas proporcionan una visión específica del riesgo que refleja mejor la experiencia de una pérdida potencial, lo que permite a los inversores cautelosos tomar decisiones más informadas.
Desviación estándar vs. riesgo a la baja: Reflexiones finales
El sector financiero está cambiando gradualmente de usar la desviación estándar como un indicador único de riesgo a considerar métricas como el riesgo a la baja que ofrecen distinciones más precisas. Si bien la desviación estándar contribuye a evaluaciones más amplias de la volatilidad, por sí sola no define cuánto pueden perder los inversores. Por el contrario, las métricas de riesgo a la baja se centran directamente en los resultados negativos, ofreciendo una interpretación más intuitiva y centrada en el inversor del peligro en el mercado.
Diferencias clave de un vistazo
| Aspecto | Desviación estándar | Riesgo a la baja |
|---|---|---|
| Medidas | Volatilidad total (al alza y a la baja) | Solo variabilidad negativa de la rentabilidad |
| Uso en ratios | Se utiliza en el ratio de Sharpe | Se utiliza en el ratio de Sortino |
| Enfoque en el inversor | Ignora la tolerancia del inversor a las pérdidas | Se centra en el potencial Pérdida |
| Sensibilidad | Alerta incluso con ganancias elevadas | Solo se activa con un rendimiento inferior |
A pesar de sus limitaciones, la desviación estándar ayuda a identificar la amplitud de las fluctuaciones de los rendimientos y está profundamente arraigada en la teoría de carteras. Sin embargo, para comprender verdaderamente el riesgo de una inversión, especialmente desde una perspectiva centrada en las pérdidas, el riesgo a la baja proporciona una herramienta más precisa y útil.
Implicaciones para los inversores
- Los inversores reacios al riesgo pueden beneficiarse más de las métricas de riesgo a la baja, ya que se centran en la preservación del capital.
- Las estrategias centradas en el crecimiento pueden permitirse una mayor desviación estándar si predomina el potencial alcista.
- El diseño de la cartera debe incorporar ambas métricas para identificar inversiones con perfiles de riesgo asimétricos, como aquellas con alta volatilidad al alza pero un riesgo a la baja moderado.
¿Qué métrica debería utilizar?
No existe una solución única para todos. Los inversores y gestores de fondos sofisticados suelen utilizar ambas métricas en conjunto para obtener un perfil de riesgo completo. Para los inversores individuales, comprender cómo difieren estas métricas puede ayudarles a establecer expectativas realistas y a definir con mayor precisión su tolerancia a las fluctuaciones del mercado frente a las pérdidas de capital. En resumen, si bien la volatilidad es sin duda un factor de riesgo, no es sinónimo de pérdida. Reconocer la diferencia entre las fluctuaciones totales y la exposición a la baja permite realizar evaluaciones de riesgo más precisas y, en última instancia, tomar decisiones más acertadas.
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