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VALORACIÓN DE ACCIONES ORDINARIAS: DE LOS MÚLTIPLOS A LA REALIDAD DEL FLUJO DE CAJA

Una guía paso a paso que explora cómo valorar las acciones ordinarias, desde los múltiplos de precios hasta el análisis del flujo de caja descontado.

Resumen de las técnicas de valoración

La valoración de acciones ordinarias es una disciplina fundamental en el análisis financiero. Inversores, analistas y profesionales de finanzas corporativas se basan en técnicas de valoración robustas para determinar si una acción tiene un precio justo, está sobrevalorada o infravalorada en condiciones de mercado. Las dos categorías principales de enfoques de valoración son la valoración relativa (que incluye múltiplos de precios como el PER) y los métodos de valoración intrínseca, como el método del flujo de caja descontado (DCF).

El objetivo de la valoración de acciones ordinarias es simple: estimar el valor actual de los beneficios futuros que obtendrán los accionistas. Estos beneficios suelen provenir de operaciones en curso en forma de ganancias o flujos de caja. Los inversores utilizan estos valores para comparar acciones dentro de diferentes sectores o para evaluar una inversión frente a otros posibles activos financieros.

Esta sección describe las principales técnicas utilizadas en la valoración de acciones ordinarias:

  • Múltiplos de Precio: Incluyen la relación precio-beneficio (P/E), precio-valor contable (P/B) y precio-venta (P/S), entre otras.
  • Flujo de Caja Descontado (DCF): Incluye modelos que estiman el valor actual de los flujos de caja futuros estimados.
  • Modelos de Descuento de Dividendos (DDM): Aplicables cuando una empresa paga dividendos de forma predecible.
  • Modelos de Ingresos Residuales: Cálculo del valor con base en el exceso de ingresos generados sobre la rentabilidad requerida sobre el capital.

La selección del método depende de las características de la empresa, los datos disponibles y el objetivo del inversor. Por ejemplo, las empresas en sus primeras etapas suelen utilizar métodos alternativos debido a la falta de ganancias o flujos de caja estables. Profundicemos en las dos metodologías principales: valoración relativa e intrínseca, comparando su utilidad y limitaciones mediante ejemplos prácticos.

Uso de múltiplos de mercado

Los múltiplos de mercado proporcionan un marco de valoración relativa, comparando los indicadores de mercado actuales de una empresa con los índices de referencia del sector o datos históricos. Entre los múltiplos más utilizados se incluyen:

  • Ratio precio-beneficio (P/E): Precio de mercado por acción dividido entre el beneficio por acción (BPA). Refleja la disposición de los inversores a pagar por unidad de beneficio. Un ratio precio-beneficio elevado puede sugerir expectativas de crecimiento, aunque también invita a analizar si existe una sobrevaloración.
  • Ratio precio-valor contable (P/B): Precio de mercado dividido entre el valor contable por acción. Especialmente útil en industrias con uso intensivo de capital, ayuda a indicar si una acción cotiza por debajo de su valor liquidativo.
  • Valor Empresarial/EBITDA (EV/EBITDA): Utilizado frecuentemente en fusiones y adquisiciones, este ratio elimina el impacto de la estructura de capital, los impuestos y las políticas contables, lo que permite comparaciones más justas entre empresas y entre países.
  • Precio/Ventas (P/S): Especialmente adecuado para empresas con ingresos constantes pero ganancias volátiles. Es más resistente a la manipulación de ganancias que el ratio P/E.

Los múltiplos son eficaces cuando se utilizan en contexto. Por ejemplo, una empresa tecnológica con un PER de 40 podría parecer cara hasta que se compara con sus pares del sector con un PER promedio de 45. Las condiciones geográficas, macroeconómicas y específicas de la empresa influyen significativamente en dichas valoraciones.

Sin embargo, los múltiplos de mercado también presentan limitaciones:

  • Suponen que el mercado es eficiente y que el grupo de pares es adecuadamente comparable.
  • La susceptibilidad a las fluctuaciones temporales del mercado puede distorsionar la valoración justa.
  • Pasan por alto los parámetros de crecimiento y riesgo futuros específicos de la empresa.

Para ser eficaces, los inversores deben utilizar varios múltiplos simultáneamente, a la vez que comprenden la salud financiera subyacente de los comparables referenciados. El análisis comparativo debe considerar aspectos fundamentales como los márgenes de beneficio, la rentabilidad del capital y la estructura de la deuda para evitar conclusiones erróneas.

Entre las aplicaciones prácticas comunes de los múltiplos se incluyen la comparación relativa entre empresas similares que cotizan en bolsa, herramientas de detección rápida de posibles inversiones y la orientación para la estimación del valor razonable en ofertas públicas iniciales (OPI) o adquisiciones.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Fundamentos del Flujo de Caja Descontado

El método del Flujo de Caja Descontado (DCF) es una de las técnicas de valoración intrínseca más respetadas. Calcula el valor de una acción o empresa basándose en el valor actual de los flujos de caja futuros esperados, descontados a una tasa adecuada que refleja el perfil de riesgo de la inversión.

Principio fundamental: el valor de una acción es igual al valor actual de sus flujos de caja futuros. Estos flujos de efectivo suelen incluir:

  • Flujo de Caja Libre para la Empresa (FCFF): Efectivo disponible antes de contabilizar los pagos de la deuda, que sirve para la valoración empresarial.
  • Flujo de Caja Libre a Capital (FCFE): Efectivo disponible para los accionistas de la empresa después del servicio de la deuda.

El proceso estándar de FCF implica:

  1. Pronóstico de Flujos de Caja Futuros: Establecer proyecciones con un horizonte de 5 a 10 años utilizando los datos financieros de la empresa, datos de mercado y supuestos sobre el crecimiento de los ingresos, los márgenes y los gastos de capital.
  2. Cálculo del Valor Terminal: Refleja el valor continuo de los flujos de efectivo más allá del período de pronóstico, que generalmente se obtiene utilizando un modelo de crecimiento a perpetuidad o un enfoque de múltiplos de salida.
  3. Selección de una Tasa de Descuento: A menudo, el Costo Promedio Ponderado del Capital (WACC) para FCFF o el Costo del Capital para FCFE. Un mayor riesgo implica una mayor tasa de descuento.
  4. Descuento de Flujos de Caja: Los cálculos del valor presente descuentan los flujos de caja futuros y el valor terminal a la tasa aplicable, lo que genera un valor presente neto que constituye el valor intrínseco de la empresa o del capital.

La fortaleza de la valoración mediante FCF reside en su rigor teórico: incluye los fundamentos específicos de la empresa y las expectativas a largo plazo. Sin embargo, también es muy sensible a los factores de entrada, especialmente a la tasa de crecimiento terminal y la tasa de descuento. Una pequeña desviación en los supuestos puede influir significativamente en la valoración final.

Los desafíos del DCF incluyen:

  • Dependencia de pronósticos precisos y supuestos justificables.
  • Inaplicabilidad para empresas en fase inicial o impredecibles con flujos de caja inciertos.
  • Crear modelos significativos requiere mucho tiempo e investigación.

A pesar de su complejidad, el DCF sigue siendo una opción de referencia para el capital privado, las finanzas corporativas y el análisis institucional. Al combinarse con la modelización de escenarios y el análisis de sensibilidad, ofrece una estimación completa del valor razonable, basada en la realidad del flujo de caja de las operaciones comerciales.

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