VAMI VS CAGR: POR QUÉ IMPORTA EL CAMINO, NO EL PUNTO FINAL
Explore cómo VAMI y CAGR reflejan diferentes visiones del desempeño: una muestra el recorrido completo de la inversión y la otra solo el punto final.
Por qué importa la diferencia
Si bien ambas métricas ofrecen información sobre el crecimiento de la inversión, difieren en dos aspectos fundamentales:
- Dependencia de la trayectoria: La VAMI muestra el progreso de la inversión, destacando la volatilidad, las caídas y el impulso. La CAGR ignora estos factores y se centra únicamente en los valores inicial y final.
- Análisis comparativo: La CAGR simplifica la comparación con pares, pero puede ocultar el riesgo y la variabilidad. La VAMI, mediante una línea de tiempo, revela cómo se logró esa rentabilidad, incluyendo períodos de bajo rendimiento o volatilidad extrema.
En resumen, la CAGR muestra el resultado final; la VAMI muestra la historia. Y en el mundo de las inversiones, cómo se llega a la meta suele ser tan importante como dónde se termina.
Métricas en la práctica
Imagine dos carteras que terminan con el mismo valor final durante un período de cinco años. Una puede haber crecido de forma constante, mientras que la otra ha experimentado fluctuaciones severas con múltiples caídas. Aunque ambas tengan la misma CAGR, sus gráficos VAMI se verían muy diferentes: uno uniforme, el otro irregular. Esta diferenciación visual es crucial para comprender los riesgos y la experiencia del inversor en tiempo real a lo largo del proceso de inversión.
Cuándo usar VAMI vs. CAGR
Si su objetivo es un resumen rápido del rendimiento, la CAGR es la opción adecuada. Si desea evaluar no solo la rentabilidad generada, sino también su fiabilidad y los niveles de riesgo y caídas, VAMI ofrece una perspectiva mucho más completa. Idealmente, ambas métricas se utilizan en conjunto para presentar una imagen completa y matizada del rendimiento. En los informes de rendimiento o las actualizaciones para inversores, las instituciones pueden basarse en los gráficos VAMI para demostrar la consistencia y la rentabilidad ajustada al riesgo en todos los períodos. La CAGR sigue siendo una cifra clave para resumir la eficacia a largo plazo.
Por qué es importante el proceso de inversión
El rendimiento de las inversiones rara vez sigue una línea recta. Los ciclos de mercado, los eventos geopolíticos, los cambios en la política monetaria y los factores de comportamiento contribuyen a una trayectoria de crecimiento dinámica y, a menudo, impredecible. Aquí es donde el concepto de dependencia de la trayectoria cobra importancia, ya que no solo importa el destino, sino cómo se llega a él. La VAMI, a diferencia de la CAGR, capta este matiz.
Profundicemos en por qué la dependencia de la trayectoria es un componente fundamental del análisis del rendimiento.
Entendiendo la dependencia de la trayectoria
La dependencia de la trayectoria significa que el resultado de un proceso está fuertemente influenciado por su trayectoria histórica. En inversiones, esto equivale a la serie de ganancias y pérdidas a lo largo del tiempo, no solo a la rentabilidad final. Una sola caída drástica puede afectar gravemente la mentalidad y la toma de decisiones del inversor, incluso si el resultado final es favorable.
Por ejemplo, una inversión que duplica su valor en cinco años pero se desploma un 50% en el tercer año puede seguir presentando una CAGR atractiva, pero la volatilidad provisional podría haber obligado a los inversores a salir anticipadamente, perdiéndose el repunte. El VAMI mostraría esta trayectoria errática, revelando las presiones psicológicas y conductuales a lo largo del camino.
Implicaciones reales de ignorar el camino
- Momento de las aportaciones: Los inversores suelen añadir o retirar fondos en función de los plazos de rendimiento. Una TCAC estática no indica si los puntos de entrada y salida son óptimos o inadecuados.
- Gestión de riesgos: Sin conocer la distribución de rentabilidades (como lo muestra el VAMI), la rentabilidad ajustada al riesgo se vuelve difícil de evaluar con precisión.
- Administración del inversor: Los gestores de fondos deben considerar la experiencia del inversor. Una alta volatilidad, incluso acompañada de una TCAC alta, puede generar reembolsos y desconfianza.
Las carteras con la misma TCAC pueden tener trayectorias muy diferentes. Una trayectoria más fluida ofrece una mejor experiencia para el inversor y, potencialmente, una mayor retención a largo plazo. Este es un principio fundamental de las finanzas conductuales: la consistencia genera confianza.
Ejemplo ilustrativo
Considere dos fondos a lo largo de diez años:
- Fondo A: Crece de forma constante a un 8% anual con desviaciones mínimas.
- Fondo B: Obtiene una ganancia del 30% en el primer año, seguida de una pérdida del 25% en el segundo, y posteriormente presenta rendimientos fluctuantes. Su TCAC también podría ser del 8%.
Un análisis simplista los consideraría iguales. Sin embargo, al observar sus gráficos VAMI, la historia es muy diferente: el Fondo A es estable y predecible, mientras que el Fondo B es volátil y emocionalmente exigente. Desde una perspectiva asignativa y fiduciaria, el Fondo A sería el vehículo preferido para la mayoría de las carteras que buscan una menor exposición al riesgo.
VAMI como indicador de riesgo
VAMI no se limita a medir las ganancias; es una señal indirecta de riesgo. Al combinarse con métricas como la caída máxima, la desviación estándar y el ratio de Sharpe, VAMI completa el perfil riesgo-rentabilidad de forma mucho más completa que la TCAC por sí sola.
Los inversores deben comprender que el rendimiento no se define únicamente por el valor final. La experiencia —las subidas y bajadas, las reacciones que genera y el capital restante para explotar futuras ganancias— marca la diferencia. VAMI capta esta esencia como pocas métricas.
- Perspectiva multidimensional: Mientras que la CAGR refleja la rentabilidad media, la VAMI expone períodos de crisis, patrones de recuperación y resiliencia del capital.
- Consideraciones conductuales: La VAMI ilustra la volatilidad y puede ayudar a comprender el riesgo de retención y participación de los inversores.
- Selección de estrategia: Para objetivos como la preservación del capital o la estabilidad de los ingresos en lugar de una alta rentabilidad, una trayectoria menos volátil (mostrada mediante VAMI) suele estar más alineada con los objetivos del inversor.
Argumentos para el doble uso en los informes
Los informes de fondos y las presentaciones de estrategias aprovechan cada vez más ambas métricas. La CAGR muestra un éxito rotundo en el rendimiento, mientras que la VAMI respalda los argumentos sobre la consistencia y la confianza de los inversores. Combinadas, aumentan la transparencia y la credibilidad.
Considere a un posible inversor que compara fondos de cobertura. Una muestra una CAGR del 10% con fuertes caídas, la otra una CAGR del 8% pero una curva VAMI suave con caídas leves. Esta última, aunque de menor rendimiento en términos brutos, puede ser más atractiva para la interacción a largo plazo y la fiabilidad psicológica.
Limitaciones y aplicación contextual
Es importante reconocer las limitaciones de cada métrica:
- CAGR: Puede distorsionar el rendimiento al excluir la varianza temporal y la volatilidad. No refleja los desafíos provisionales de la cartera.
- VAMI: No es útil para períodos cortos ni para comparaciones puntuales. Puede resultar visualmente confuso sin el contexto adecuado ni métricas de apoyo.
Combinarlos con datos auxiliares (desviación estándar, beta, Valor en Riesgo (VaR)) aporta color y precisión a la interpretación del rendimiento.
Más allá del rendimiento: Educando a los inversores
Uno de los beneficios que se pasan por alto de herramientas como VAMI es su capacidad para educar. Para los inversores o clientes más nuevos, secuenciar visualmente los rendimientos puede mejorar la cultura financiera y alinear las expectativas. Una clara evidencia visual de la volatilidad, el tiempo de recuperación o los períodos de estancamiento puede desmentir las expectativas poco realistas generadas por una cifra de CAGR uniforme.
El veredicto: Para una evaluación integral del rendimiento de las inversiones, tanto el destino como el recorrido son importantes. La CAGR muestra la calificación. VAMI cuenta la historia. Combinadas, permiten tomar mejores decisiones, mejorar la comunicación y una mayor alineación con los objetivos y la psicología del inversor.