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DIFERENCIALES DE ALTO RENDIMIENTO VS. INCUMPLIMIENTOS: CUANDO LOS DIFERENCIALES INDICAN MIEDO VS. DAÑO CREDITICIO REAL
¿Cuándo los diferenciales de alto rendimiento reflejan un riesgo de impago genuino?
¿Qué son los diferenciales de crédito de alto rendimiento?Los diferenciales de crédito de alto rendimiento, a menudo denominados "diferenciales HY", representan la diferencia de rendimiento entre los bonos de alto rendimiento (también conocidos como bonos basura) y los valores gubernamentales libres de riesgo, como los bonos del Tesoro estadounidense. Estos diferenciales sirven como un barómetro crucial de la percepción del riesgo en los mercados crediticios. A medida que aumentan los diferenciales, también lo hace el coste de los préstamos para los emisores de alto rendimiento, lo que suele indicar cautela por parte de los inversores o un deterioro de las condiciones crediticias.A diferencia de la deuda con grado de inversión, los bonos de alto rendimiento son emitidos por empresas con calificaciones crediticias más bajas, a menudo debido a niveles elevados de deuda o ganancias menos predecibles. Como resultado, los inversores exigen un mayor rendimiento para compensar el riesgo adicional asumido.Los diferenciales se ven influenciados por diversos factores macroeconómicos y financieros, como la política monetaria, el crecimiento del PIB, la inflación y la volatilidad general del mercado. Sin embargo, interpretar el significado real de la ampliación o reducción de los diferenciales no siempre es sencillo. En ocasiones, reflejan un temor generalizado o aversión al riesgo en los mercados financieros, independientemente de las condiciones crediticias reales. En otras ocasiones, anticipan un deterioro real del crédito e impagos inminentes.Importancia de la monitorización de los diferenciales de alto rendimientoLos diferenciales de alto rendimiento ofrecen información vital para inversores, responsables políticos y analistas. El aumento de los diferenciales puede indicar una creciente inquietud en los mercados financieros o dentro de sectores específicos. Sin embargo, sin cambios significativos en los fundamentos crediticios, los picos en los diferenciales pueden reflejar cambios temporales en el sentimiento, más que un riesgo a largo plazo.Es esencial comprender cuándo los diferenciales se deben al temor sistémico, como se observa durante desplomes repentinos o eventos geopolíticos, y cuándo están impulsados por el aumento de los impagos o la erosión del crédito. Una interpretación errónea de la señal puede llevar a subestimar o sobreestimar el riesgo financiero real, a fijar precios incorrectos de los activos o a tomar decisiones de asignación deficientes.
En mercados impulsados por la liquidez, los diferenciales de alto rendimiento (HY) pueden reaccionar de forma desproporcionada. Por ejemplo, durante las primeras etapas de la pandemia de COVID-19 en 2020, los diferenciales de alto rendimiento (HY) se dispararon a pesar de que las tasas de impago reales se mantuvieron relativamente bajas inicialmente. Esta divergencia subraya la necesidad de un análisis matizado de los diferenciales de alto rendimiento (HY) que incorpore indicadores macroeconómicos, crediticios y técnicos.
Interpretación de los movimientos de los diferenciales como sentimiento del mercado
Los diferenciales de alto rendimiento pueden ampliarse drásticamente durante períodos de temor generalizado en el mercado, independientemente de las tendencias de impago. Dichos episodios incluyen incertidumbre económica, tensiones geopolíticas o estrés en el sistema bancario. En estos contextos, los diferenciales deben considerarse principalmente como señales de aversión de los inversores, más que como predictores de un aumento de los impagos.
Ejemplos:
- Crisis financiera mundial (2008): Los diferenciales de crédito se dispararon a medida que los inversores abandonaron los activos de riesgo. Si bien se produjeron impagos, los movimientos iniciales fueron impulsados por el pánico y la escasez de liquidez.
- Pandemia de COVID-19 (primer trimestre de 2020): Los diferenciales se duplicaron con creces en cuestión de semanas, como reacción a una crisis sanitaria desconocida y a los confinamientos globales. Muchas empresas se enfrentaron a una reducción de sus flujos de caja, pero los impagos no se produjeron de inmediato en grandes cantidades.
- Negociaciones sobre el techo de la deuda en EE. UU.: La incertidumbre política puede ampliar los diferenciales debido al temor al riesgo sistémico, incluso si los fundamentos económicos reales se mantienen relativamente estables.
En estos casos, los diferenciales actúan de forma similar al VIX (Índice de Volatilidad) en los mercados de valores: un indicador de estrés más que un predictor de impagos. Los inversores suelen salir rápidamente de la deuda de alto rendimiento debido a su liquidez relativamente baja durante las crisis, lo que agrava la ampliación de los diferenciales mediante ventas forzadas.
Evaluación de picos temporales en los diferenciales
Para analizar si un pico en los diferenciales se debe a la confianza, los analistas pueden comparar las tasas de impago históricas, las perspectivas de las agencias de calificación y el rendimiento crediticio histórico. La estabilidad o la mejora de los fundamentos en medio del aumento de los diferenciales suelen indicar temor en el mercado, más que impagos estructurales futuros.
Además, factores técnicos como los flujos de ETF, la liquidación de posiciones apalancadas o las llamadas de margen pueden exacerbar la ampliación de los diferenciales. Durante las maniobras de aversión al riesgo, los operadores suelen reducir el riesgo en masa, ampliando los diferenciales rápidamente sin los correspondientes cambios fundamentales.
Estas distorsiones temporales suelen revertirse drásticamente una vez que el temor disminuye o se introducen medidas de apoyo político. Por ejemplo, el anuncio de la Reserva Federal de EE. UU. sobre la compra de bonos corporativos en marzo de 2020 redujo considerablemente los diferenciales de alto rendimiento antes de que se produjera una mejora real en los beneficios corporativos o los ratios de apalancamiento.
En conclusión, la ampliación de los diferenciales impulsada por el mercado no siempre se traduce en un deterioro del crédito. Diferenciar entre el temor y el estrés fundamental es fundamental para interpretar con precisión los diferenciales de alto rendimiento y utilizarlos eficazmente para la planificación estratégica o la cobertura de riesgos.
Vinculación de la ampliación de diferenciales con el deterioro del crédito
Si bien los diferenciales de alto rendimiento pueden reflejar el temor del mercado, también sirven como un indicador adelantado de estrés crediticio cuando se ven respaldados por el deterioro de las condiciones financieras. En estas situaciones, la ampliación de los diferenciales es un presagio de un aumento de los impagos corporativos, las rebajas de calificación o las reestructuraciones.
Algunos indicadores de que los diferenciales pueden reflejar un deterioro crediticio genuino son:
- Debilidad económica persistente: El estancamiento del crecimiento del PIB, el alto desempleo y la disminución de la inversión empresarial pueden socavar las ganancias corporativas y aumentar el riesgo de impago.
- Rebajas de calificación crediticia: Una ola de rebajas de calificación suele preceder a los impagos, ya que las agencias reaccionan al deterioro de las métricas financieras.
- Deterioro de los ratios financieros: Los ratios deuda/EBITDA elevados, la disminución de la cobertura de intereses y la reducción del flujo de caja libre pueden indicar un aumento del estrés crediticio.
Las correlaciones históricas muestran que los picos sostenidos en los diferenciales de alto rendimiento (HY), cuando se combinan con el deterioro de los fundamentos, generalmente preceden a los aumentos de la tasa de impago en un plazo de 6 a 12 meses. Durante la crisis del sector energético de 2015-2016, por ejemplo, los diferenciales se ampliaron drásticamente junto con el desplome de los precios del petróleo, lo que afectó directamente a la generación de efectivo y provocó impagos en los emisores relacionados con el petróleo y el gas.
Análisis a nivel de sector y emisor
Un análisis granular a nivel de industria y emisor puede ayudar a validar si las fluctuaciones de los diferenciales reflejan dificultades reales. Los factores adversos específicos del sector, como las caídas prolongadas de los precios de las materias primas, las disrupciones estructurales (por ejemplo, la caída del comercio minorista debido al comercio electrónico) o los cambios regulatorios, suelen preceder a una ampliación de los diferenciales que proyecta con precisión los impagos futuros.
El seguimiento de las proyecciones de beneficios corporativos, los datos de liquidez, los ratios de apalancamiento y los incumplimientos de los convenios, como era de esperar, genera mejores pronósticos de resultados que los diferenciales por sí solos. En esencia, los diferenciales se convierten en predictores de impagos solo cuando se alinean con el deterioro de las métricas crediticias y balances sobrecargados.
Además, la segmentación dentro del alto rendimiento —como los bonos con calificación CCC frente a los con calificación BB— también proporciona una alerta temprana. Normalmente, los créditos con baja calificación reaccionan primero, y los diferenciales CCC se amplían antes de que se manifiesten movimientos más amplios a nivel de índice. Los analistas suelen considerar el segmento CCC como la "señal de alarma" del aumento de los impagos.
Intervenciones de política y liquidez
Los inversores también deben tener en cuenta las respuestas políticas. Los bancos centrales pueden amortiguar la ampliación de los diferenciales mediante recortes de tipos, compras de activos o orientación a futuro. Sin embargo, si los impagos siguen aumentando en tales escenarios, esto sugiere que los diferenciales reflejaban un verdadero deterioro del crédito, y no solo una aversión al riesgo impulsada por la confianza. En resumen, si bien no todo aumento repentino de los diferenciales indica impagos futuros, una ampliación sostenida y generalizada, correlacionada con un debilitamiento de los fundamentos, sí suele hacerlo. Como con cualquier indicador adelantado, el contexto es clave: los diferenciales por sí solos no son suficientes para predecir sin la confirmación de los datos crediticios subyacentes.
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