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CICLOS DEL MERCADO: QUÉ IMPULSA LOS REGÍMENES ALCISTA Y BAJISTA

Descubra qué impulsa los mercados alcistas y desencadena las caídas bajistas, analizando cómo los indicadores económicos, la psicología de los inversores y los cambios de políticas dan forma a estos ciclos de mercado.

¿Qué son los mercados alcistas y bajistas?

Los mercados alcistas y bajistas son conceptos financieros ampliamente reconocidos que se refieren a períodos prolongados de subida o bajada de los precios de los activos, respectivamente. Comprender estas fases es crucial tanto para inversores a largo plazo como para responsables políticos y economistas, ya que revelan el sentimiento y las tendencias generales del ecosistema financiero.

Un mercado alcista suele reflejar aumentos sostenidos de los precios de mercado —a menudo del 20 % o más desde mínimos recientes— acompañados de una sólida confianza de los inversores e indicadores económicos positivos. Este período se caracteriza por la expansión de las ganancias corporativas, una abundante liquidez, un bajo desempleo y un aumento del PIB. Los mercados alcistas pueden durar varios años, como se observó en la recuperación posterior a 2009 tras la crisis financiera mundial.

Por otro lado, un mercado bajista denota una caída de al menos el 20 % desde máximos recientes, generalmente caracterizada por contracción económica, disminución de los beneficios y un mayor pesimismo de los inversores. Estas secuencias suelen preceder o reflejar recesiones, como se evidenció durante la crisis de las puntocom en el año 2000, la crisis financiera mundial de 2007-2008 o los primeros meses de la pandemia de COVID-19 en 2020.

Contexto histórico de los ciclos del mercado

Históricamente, los ciclos del mercado se han repetido a lo largo del tiempo, impulsados ​​por diversas fuerzas macroeconómicas, psicológicas y geopolíticas. El análisis de datos históricos revela que:

  • La duración promedio de un mercado alcista desde la Segunda Guerra Mundial es de aproximadamente 5,9 años, con ganancias promedio superiores al 160 %.
  • El mercado bajista promedio dura aproximadamente 1,4 años, con caídas medias de alrededor del 36 %.

Estos patrones, si bien son indicadores útiles, no son predictivos. Los ciclos del mercado no siguen un calendario fijo, sino que responden dinámicamente a los factores de riesgo emergentes y al comportamiento de los inversores.

Características clave

Los dos regímenes de mercado se dividen en dos características distintivas:

  • Mercados alcistas: Optimismo, aumento de las ganancias corporativas, bajos tipos de interés y altos niveles de empleo.
  • Mercados bajistas: Pesimismo, despidos, desaceleración del PIB y una política monetaria más restrictiva.

Comprender estos atributos permite a los inversores alinear sus estrategias en consecuencia y moderar sus decisiones emocionales cuando los mercados se tornan volátiles.

Factores económicos y psicológicos de los mercados alcistas

Los mercados alcistas surgen y prosperan gracias a la confluencia de estabilidad económica, entornos políticos favorables y optimismo psicológico. Estas fases suelen estar respaldadas por factores fundamentales que se alinean para proyectar crecimiento a largo plazo y oportunidades de inversión.

Políticas monetarias y fiscales

Los bancos centrales desempeñan un papel fundamental en el inicio o el impulso de los mercados alcistas mediante ajustes de los tipos de interés e inyecciones de liquidez. Por ejemplo:

  • Tasas de interés bajas: Reducen los costos de endeudamiento, incentivan la inversión y estimulan la expansión empresarial.
  • Flexibilización cuantitativa (FC): Inyecta capital en la economía, lo que impulsa los precios de los activos.

Como complemento, se encuentran las políticas fiscales, como los paquetes de estímulo gubernamental y las reducciones de impuestos, que impulsan la renta disponible y la demanda agregada.

Beneficios corporativos y crecimiento económico

La mejora de los beneficios corporativos suele preceder y sostener los mercados alcistas. Con el aumento de los ingresos y la rentabilidad, las valoraciones de las acciones suben, atrayendo más inversión. Estas ganancias generalmente se sustentan en:

  • Expansión del PIB
  • Baja inflación
  • Aumento del gasto del consumidor

En conjunto, estos indicadores crean un entorno macroeconómico propicio para la apreciación de los activos en los mercados de renta variable, renta fija y materias primas.

Comportamiento del inversor y sentimiento del mercado

La psicología del inversor no puede subestimarse. A medida que las percepciones del mercado se tornan positivas:

  • Aumento del apetito por el riesgo
  • Disminución de las entradas de renta variable
  • Las operaciones con momentum amplifican las ganancias

El miedo a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés) y el comportamiento gregario a menudo aceleran la apreciación de los precios. Con el tiempo, esta euforia puede incluso desvincular los mercados de los fundamentos económicos, creando burbujas.

Las narrativas mediáticas y la innovación tecnológica también influyen. Por ejemplo, el ciclo alcista impulsado por la tecnología en la década de 2010 destacó cómo los avances pueden atraer capital e impulsar la especulación.

Influencias globales

Factores internacionales como las relaciones geopolíticas estables, la fuerte demanda global y los flujos comerciales robustos pueden amplificar aún más las tendencias alcistas. La integración de los mercados emergentes en la economía global a menudo ofrece oportunidades de alto crecimiento que impulsan la tendencia alcista general.

En esencia, los mercados alcistas son resultados multifacéticos de la fortaleza económica coordinada, la intervención política y la convicción de los inversores masivos. Reconocer su génesis permite a los inversores aprovechar la tendencia alcista con mayor cautela y claridad.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Factores clave que inducen mercados bajistas

Los mercados bajistas son períodos caracterizados por una negatividad generalizada y una disminución de las valoraciones de los activos. Si bien son una parte natural del ciclo del mercado, comprender sus causas fundamentales puede ayudar a los inversores a gestionar mejor los riesgos y a aprovechar las oportunidades de entrada estratégicas.

Contracción económica y recesión

Los mercados bajistas suelen ocurrir junto con las recesiones económicas o en anticipación de ellas. Algunos desencadenantes comunes incluyen:

  • Aumento del desempleo: Reduce el gasto de los consumidores y los ingresos corporativos.
  • Crecimiento lento o negativo del PIB: Indica una contracción de la actividad económica.
  • Alta inflación: Erosiona el poder adquisitivo y eleva los costos de los insumos, lo que afecta la rentabilidad.

A medida que los indicadores económicos apuntan a la baja, las empresas reducen la inversión, las ganancias caen y los precios de las acciones se ajustan en consecuencia.

Endurecimiento monetario y subidas de los tipos de interés

Los bancos centrales combaten las presiones inflacionarias subiendo los tipos de interés y reduciendo sus balances, lo que inicia una política monetaria restrictiva. Aunque su objetivo es estabilizar las economías, estas medidas pueden provocar fuertes retrocesos en los mercados al:

  • Aumentar los costes de financiación para consumidores y empresas
  • Reducir la liquidez en los mercados de capitales
  • Disminuir el apetito por el riesgo en la renta variable y los sectores de alto crecimiento

El reciente mercado bajista de 2022 se atribuyó en gran medida a las agresivas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal en respuesta al aumento de la inflación.

Riesgos geopolíticos y sistémicos

Los acontecimientos geopolíticos suelen actuar como catalizadores o aceleradores de las tendencias de los mercados bajistas, especialmente cuando perturban el comercio, alimentan la incertidumbre o desencadenan crisis energéticas. Ejemplos notables incluyen:

  • La Guerra del Golfo de 1990
  • Atentados terroristas del 11-S
  • El conflicto entre Rusia y Ucrania y su impacto en los mercados energéticos

Los riesgos sistémicos, como los colapsos bancarios o los desequilibrios estructurales del mercado, como los de 2008, intensifican aún más el miedo de los inversores y la fuga de capitales.

Sentimiento de los inversores y sobrevaloración

Los mercados que entran en una fase bajista suelen compartir señales de una sobrevaloración previa, donde los precios de los activos superan con creces sus valores intrínsecos. Una vez que surgen las grietas, ya sea por decepciones en las ganancias o advertencias macroeconómicas, se instala el pesimismo. Las respuestas comunes de los inversores incluyen:

  • Ventas por pánico que conducen a rápidas recesiones
  • Reasignación de capital a activos más seguros como los bonos gubernamentales
  • Mayor volatilidad a medida que el miedo supera el análisis racional

Este cambio psicológico de la codicia al miedo puede incluso intensificar la pérdida de mercado más allá de lo que justifican los fundamentos.

Impulsores estructurales y sectoriales

Ciertos sectores, como el tecnológico o el inmobiliario, a menudo conducen tanto a la entrada como a la salida de mercados bajistas. Las burbujas de activos, cuando estallan, desencadenan efectos en cascada en los mercados globales. Las perturbaciones específicas de un sector, como los problemas inmobiliarios de China, pueden repercutir ampliamente debido a la interconexión de las cadenas de suministro y las carteras de los inversores.

Si bien los mercados bajistas son períodos de contracción, no son terminales. Representan un mecanismo de reinicio dentro de los sistemas de mercado, allanando en última instancia el camino para futuros mercados alcistas a través de mejores valoraciones, mejores fundamentos y recalibraciones de políticas.

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