ROA POR SECTOR: POR QUÉ LOS BANCOS Y LAS EMPRESAS INDUSTRIALES NECESITAN DIFERENTES PUNTOS DE REFERENCIA
El rendimiento de los activos (ROA) varía según las industrias: conozca por qué los bancos y las empresas industriales requieren diferentes puntos de referencia de rentabilidad.
Este artículo explora las distinciones estructurales entre sectores y por qué no es apropiado utilizar un índice de ROA uniforme para todos. Comprender la diferencia intrínseca en los modelos de activos, la generación de ingresos y los entornos regulatorios es clave para realizar comparaciones financieras informadas.
Para utilizar el ROA de forma eficaz es necesario comprender el contexto que subyace a la cifra. Comparar con competidores del sector, no solo entre sectores, garantiza un análisis del rendimiento más justo y profundo.
Para complicar aún más la comparación, los bancos se enfrentan a cambios estructurales derivados de cambios en la política monetaria, fluctuaciones en los tipos de interés y la regulación de la liquidez. Todo esto afecta a la rentabilidad de los activos y, por lo tanto, al ROA. Por ejemplo, en un entorno de tipos de interés bajos, los márgenes netos de interés (MIN) —la diferencia entre los intereses devengados y los pagados— pueden verse reducidos, lo que reduce los ingresos y, por consiguiente, el ROA.
La evaluación comparativa entre pares es esencial en este ámbito. Un banco comercial debe evaluarse en relación con entidades similares, como otros bancos comerciales regionales o nacionales, en lugar de compararse con empresas de inversión o aseguradoras, aunque pertenezcan al sector financiero más amplio.
En conclusión, el ROA tiene contornos específicos en el sector bancario. Los analistas deben considerar los marcos regulatorios, las estructuras de apalancamiento y los modelos de monetización de activos al revisar esta métrica. Las comparaciones deben realizarse dentro del grupo de pares de servicios financieros para obtener información valiosa.
En mercados saturados o cíclicos, las empresas industriales podrían experimentar una caída del ROA durante las recesiones debido a la infrautilización de los activos fijos. Sin embargo, durante las fases de expansión, los modelos con un alto volumen de activos aprovechan las economías de escala y la absorción de costes para ampliar los márgenes, lo que a menudo genera fuertes aumentos del ROA. Por lo tanto, los ciclos industriales desempeñan un papel crucial en la evaluación comparativa del rendimiento y deben contextualizarse en consecuencia.
La estrategia de gestión también influye en el ROA. Los modelos con un bajo volumen de activos —en los que se externalizan las operaciones o se utiliza tecnología para evitar gastos de capital— pueden generar un ROA más alto, aunque a veces con un menor control sobre la producción o la entrega. Por el contrario, las empresas industriales integradas verticalmente pueden optar por un ROA más bajo a cambio de control de calidad y escalabilidad.
Las comparaciones dentro de los subsectores industriales son clave. Es más válido evaluar el ROA de una empresa de fabricación aeroespacial comparándolo con el de otra del mismo sector vertical que con el de una contratista de construcción. Los diferentes riesgos operativos, la antigüedad de los activos y las limitaciones de la cadena de suministro deben tenerse en cuenta en cualquier análisis.
Por lo tanto, incluso dentro de las empresas "industriales", los índices de referencia del ROA deben adaptarse para reflejar modelos de negocio, vidas útiles de los activos y entornos operativos específicos. El uso de índices de referencia generales del sector conduce a evaluaciones distorsionadas.