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TCE VS. CET1: QUÉ MIDE CADA UNO Y POR QUÉ AMBOS SON IMPORTANTES
Explore las diferencias clave entre los ratios de capital TCE y CET1, qué mide cada uno y por qué las instituciones bancarias confían en ambos para evaluar la seguridad y la resiliencia financiera.
¿Qué son el capital TCE y el capital CET1?
El capital ordinario total (TCE) y el capital ordinario de nivel 1 (CET1) son dos métricas financieras esenciales que se utilizan para evaluar la solidez del capital de bancos e instituciones financieras. Si bien están estrechamente relacionados y suelen utilizarse para evaluar los mismos elementos de estabilidad financiera, cada uno representa un enfoque ligeramente diferente para medir la cantidad de capital de absorción de pérdidas que posee una institución.
El capital ordinario total (TCE) es una medida no regulatoria que se centra en la base de capital tangible de un banco. Calcula la cantidad de capital ordinario disponible para absorber pérdidas, excluyendo los activos intangibles y el capital preferente. El TCE es utilizado principalmente por inversores y analistas para evaluar la capacidad de un banco para resistir crisis económicas. Se calcula utilizando:
- TCE = Patrimonio total – Patrimonio preferente – Activos intangibles
Esta medida filtra los componentes que podrían no ser fácilmente liquidables o que no contribuyan a la absorción de pérdidas durante una crisis.
El Capital ordinario de nivel 1 (CET1), por otro lado, es un ratio de capital regulatorio prescrito por el marco bancario internacional de Basilea III. El CET1 representa la forma de capital de mayor calidad, compuesta principalmente por acciones ordinarias y ganancias retenidas. Se calcula como:
- Ratio CET1 = Capital CET1 / Activos ponderados por riesgo (APR)
El CET1 proporciona una visión regulada y estandarizada del capital básico de un banco en relación con el riesgo de su base de activos. La inclusión de activos ponderados por riesgo garantiza que los bancos con mayor riesgo deban mantener un mayor capital para cumplir con las normas.
Mientras que el TCE indica el tamaño del capital tangible de un banco, el CET1 ofrece una imagen ajustada al riesgo de su nivel de capitalización según los estándares regulatorios. Ambas medidas son valiosas, pero plantean y responden preguntas ligeramente diferentes.
En los últimos años, tras la crisis financiera de 2008, los bancos se someten a un escrutinio cada vez mayor mediante los ratios CET1 exigidos por los organismos reguladores internacionales. Al mismo tiempo, los inversores prefieren el TCE por su simplicidad y por ofrecer una visión clara del capital real que absorbe pérdidas.
En conjunto, estos indicadores ayudan a obtener una visión más completa de la posición de capital de un banco, ya sea un regulador que verifica el cumplimiento o un inversor que analiza la exposición al riesgo.
Comprender estas métricas es clave si se comparan bancos, se evalúa la solidez en tiempos de crisis financiera o se analizan posibles oportunidades de inversión en el sector financiero.
¿Por qué son importantes ambos ratios?
En el ámbito de la banca y la gestión de riesgos financieros, los ratios de adecuación de capital son herramientas indispensables para medir la resiliencia y la estabilidad de las instituciones financieras. El TCE y el CET1, aunque distintos en su alcance y formulación, desempeñan un papel fundamental en este proceso de evaluación. Atienden a diferentes grupos de interés y abordan distintos ángulos de la salud financiera.
1. Supervisión Regulatoria vs. Perspectiva del Inversor
La principal diferencia radica en su propósito. El CET1 sirve como pilar de los estándares regulatorios internacionales establecidos por Basilea III. Los reguladores lo utilizan para garantizar que los bancos cuenten con un colchón de capital básico suficiente en relación con el riesgo de sus activos. Incluye deducciones por partidas como el fondo de comercio, los activos por impuestos diferidos y las inversiones en otras entidades financieras, lo que refleja un enfoque conservador. La medición con respecto a los activos ponderados por riesgo introduce un componente dinámico: los bancos que asumen más riesgo deben mantener más capital.
En cambio, el TCE no está regulado por las autoridades. Sin embargo, es uno de los preferidos por los inversores y las agencias de calificación crediticia por su simplicidad. Al centrarse estrictamente en el capital ordinario del banco, menos los activos intangibles y las acciones preferentes, el TCE proporciona una visión más clara y directa de las capas de capital con mayor capacidad de absorción de pérdidas. Evita las distorsiones que podrían introducir los ajustes regulatorios.
2. Numeradores y Denominadores Diferentes
Otra diferencia fundamental reside en su cálculo. El TCE suele utilizar un denominador más amplio, como los activos totales o los activos tangibles, lo que proporciona una idea más absoluta del apalancamiento. El CET1 utiliza activos ponderados por riesgo, significativamente influenciados por el perfil operativo y crediticio del banco. Por lo tanto, dos bancos con cifras de capital idénticas podrían tener ratios de CET1 notablemente diferentes, dependiendo del riesgo de sus posiciones.
3. Pruebas de estrés y solidez financiera
El TCE se utiliza a menudo durante las pruebas de estrés para simular cómo la sólida base patrimonial de un banco podría resistir condiciones extremas. Dado que el TCE elimina los activos intangibles y los valores preferentes, ofrece una idea directa de las reservas tangibles de un banco. El CET1 es vital en los escenarios formales de pruebas de estrés organizados por bancos centrales y reguladores supranacionales. Estos determinan si un banco está adecuadamente capitalizado en condiciones adversas hipotéticas.
4. Métricas complementarias, no contrapuestas
Si bien existen diferencias, el TCE y el CET1 no son mutuamente excluyentes. Son complementarios. El TCE puede alertar a los inversores sobre un deterioro significativo del capital tangible, mientras que el CET1 confirma si un banco se mantiene dentro de los límites regulatorios. Los analistas suelen comparar ambos para realizar evaluaciones exhaustivas.
5. Aplicabilidad a Diferentes Entidades
La relevancia del TCE y el CET1 también puede depender del tipo de institución que se evalúe. Si bien el CET1 es obligatorio para los bancos de importancia sistémica global (G-SIB) y los bancos nacionales con operaciones internacionales, el TCE puede ser más relevante para bancos regionales, bancos de inversión o sociedades financieras holding que no se rigen por las estrictas normas de Basilea III.
6. Confianza del Mercado y Precios del Riesgo
Los inversores utilizan el TCE para ayudar a fijar el precio del riesgo soberano, determinar el valor razonable de las acciones y evaluar la capacidad de pago de dividendos. El CET1, al estar profundamente arraigado en el discurso regulatorio, desempeña un papel importante en la fijación de precios de los CDS, los costes de financiación y las primas de liquidez. Las rebajas de calificación crediticia vinculadas a déficits de CET1 pueden incrementar significativamente los costes de financiación.
En resumen, el CET1 ofrece una imagen de la solidez financiera basada en normas y ajustada al riesgo, crucial para el cumplimiento normativo y la salud sistémica. El TCE ofrece una medida cruda y tangible de la solidez del capital, atractiva para los participantes del mercado que buscan información sin filtros. Cuando ambas métricas respaldan la solidez de un banco, indica una sólida salud institucional. Cuando difieren, se justifica una diligencia debida más profunda.
Comparación de TCE y CET1 en la práctica
Comparar los ratios de Capital Ordinario Total (TCE) y Capital Ordinario de Nivel 1 (CET1) requiere comprender el rendimiento de cada uno en análisis bancarios reales. Para obtener una perspectiva práctica, considere cómo se utilizan estas medidas en diferentes escenarios, desde pruebas de estrés hasta la debida diligencia de inversión y el cumplimiento normativo.
1. Coherencia en la Información
La mayoría de los bancos globales informan trimestralmente sobre los ratios de CET1 como parte de la información regulatoria, lo que garantiza un alto grado de coherencia y comparabilidad entre instituciones y jurisdicciones. Sin embargo, el TCE es más variable y a menudo lo calculan los analistas utilizando los datos disponibles de los estados financieros. Por lo tanto, el TCE requiere una cuidadosa atención a las definiciones y ajustes para que sea efectivamente comparable entre bancos.
2. Ejemplos del mundo real
Durante la crisis financiera de 2008, el capital de nivel 1 (CET1) cobró relevancia, ya que se creía que las métricas de capital tradicionales, como el capital de nivel 1 (Tier 1), exageraban la capacidad de los bancos para absorber pérdidas. El CET1 ofrecía una perspectiva centrada en los colchones, mostrando cuánto capital sólido quedaba sin contar los activos menos fiables.
En cambio, el CET1 surgió tras la crisis como parte de las reformas de Basilea III. Su introducción pretendía formalizar requisitos de capital más estrictos, influenciados directamente por las lecciones aprendidas durante la crisis. A nivel mundial, los bancos ahora deben mantener un ratio CET1 superior al 4,5%, con umbrales más altos para las instituciones de importancia sistémica.
Por ejemplo, JPMorgan Chase y HSBC pueden presentar ratios CET1 del 12% al 14%, lo que refleja un sólido cumplimiento normativo. Sin embargo, sus ratios CET1 suelen diferir debido a las diferencias en la composición de sus balances. Los analistas que revisan las cifras de TCE buscan porcentajes de dos dígitos como indicadores de sólidos niveles de capital tangible, aunque no existe un parámetro de referencia universal.
3. Percepción del mercado
Los inversores suelen utilizar el TCE junto con métricas como el ratio de apalancamiento y la rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) al evaluar la valoración de un banco. Un ratio de TCE sólido puede contribuir a una mayor confianza del mercado, especialmente si el CET1 también es sólido. Las discrepancias entre el CET1 y el TCE podrían dar lugar a un análisis más profundo, cuestionando si el capital regulatorio sobreestima o subestima la verdadera solidez del capital.
4. Aplicaciones en la calificación de riesgos y la estrategia
Las agencias de calificación crediticia, los reguladores y los inversores institucionales examinan tanto el CET1 como el TCE como parte de un análisis financiero más amplio. Por ejemplo, en las evaluaciones de capital ajustado al riesgo, se prefiere el CET1 debido a su calibración del riesgo agregado. En cambio, el TCE suele estar integrado en las métricas internas de rendimiento y las estructuras de compensación de los bancos.
5. Consideraciones sobre fusiones y adquisiciones
En las fusiones y adquisiciones, el TCE suele utilizarse como referencia para evaluar la dilución o mejora del valor contable tras la operación. El CET1 cobra importancia cuando se trata de aprobaciones regulatorias, ya que la entidad tras la fusión debe cumplir con los estándares de adecuación de capital. Si el ratio CET1 de un banco adquirente apenas supera el umbral regulatorio, cualquier transacción importante podría ser una señal de alerta para los organismos supervisores.
6. Orientación y transparencia para inversores
Algunos bancos divulgan proactivamente los ratios de TCE para ofrecer claridad a los inversores, especialmente en tiempos de incertidumbre del mercado. La divulgación voluntaria puede contribuir a reforzar la confianza cuando las cifras de CET1 por sí solas no ofrecen una visión completa. Los informes complementarios sobre CET1 y TCE permiten a las partes interesadas triangular la solidez de capital de un banco con mayor precisión.En definitiva, si bien CET1 ofrece un panorama regulatorio sólido y TCE proporciona un indicador favorable al mercado del capital tangible, ambos son indispensables en sus respectivos ámbitos. Los analistas y los responsables de la toma de decisiones expertos los interpretan conjuntamente para obtener una comprensión equilibrada y multifacética de la posición de capital de un banco.
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