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USO DE SORTINO EN LA SELECCIÓN DE GERENTES: COHERENCIA ENTRE REGÍMENES

Explore cómo el índice Sortino respalda la selección de gestores de fondos centrándose en el riesgo a la baja y la consistencia del régimen.

El Ratio de Sortino se utiliza a menudo como una alternativa más precisa al Ratio de Sharpe para evaluar el rendimiento de las inversiones. Si bien ambas métricas miden la rentabilidad ajustada al riesgo, el Ratio de Sortino se distingue por centrarse únicamente en la desviación a la baja o volatilidad perjudicial. Este enfoque proporciona a los selectores de fondos y a los inversores institucionales una herramienta analítica más fiable, especialmente al comparar gestores en diferentes regímenes de mercado.En este artículo, exploramos el papel del Ratio de Sortino en la selección de gestores de fondos, sus ventajas sobre otras métricas de riesgo y su relevancia en condiciones de mercado variables. También abordamos consideraciones metodológicas y buenas prácticas al emplear el Ratio de Sortino en evaluaciones de inversiones multiperiodo o sensibles al régimen.La importancia de la consistencia del régimen es fundamental al evaluar el rendimiento histórico de un gestor. Los mercados no se comportan de manera uniforme; operan bajo diferentes regímenes, como ciclos de crecimiento, recesión, baja volatilidad y alta inflación, que influyen en el comportamiento de los activos. Un gestor que obtiene resultados consistentes en estas condiciones merece atención, y el Ratio Sortino es ideal para evaluar dicha resiliencia.

Esta guía ayudará a inversores institucionales, gestores de patrimonio y consultores de inversión a comprender cómo utilizar el Ratio Sortino de forma más eficaz, garantizando una selección de gestores más sólida que resista las presiones de los diferentes climas económicos.

La elección entre los ratios de Sharpe y Sortino en el análisis de rendimiento depende principalmente de cómo cada métrica aborda el riesgo de inversión. El ratio de Sharpe calcula el exceso de rentabilidad sobre la tasa libre de riesgo dividido entre la desviación típica de las rentabilidades, capturando tanto la volatilidad al alza como a la baja. En cambio, el ratio de Sortino perfecciona esta perspectiva, evaluando las rentabilidades únicamente en relación con la desviación a la baja. Por lo tanto, ofrece una medida más clara del riesgo negativo, que es lo que realmente preocupa a los inversores.Por ejemplo, consideremos dos gestores de cartera. El gestor A presenta una alta variabilidad de rentabilidad, pero la mayor parte de esta volatilidad se produce en forma de fuertes rentabilidades positivas. El gestor B ofrece rentabilidades medias similares, pero con considerables pérdidas de rentabilidad. El ratio de Sharpe podría clasificar a estos gestores de forma similar, pero el ratio de Sortino destacaría el rendimiento del gestor A como superior, debido a la menor cantidad de desviaciones negativas.Esta distinción es fundamental en la selección de gestores. Muchos gestores de alto rendimiento logran resultados mediante la volatilidad estratégica, asumiendo riesgos calculados en mercados turbulentos. Penalizarlos por fluctuaciones al alza, como lo hace el Ratio de Sharpe, podría resultar en una selección deficiente.

Además, el Ratio de Sortino utiliza una rentabilidad esperada o mínima aceptable predeterminada (a menudo cero o la tasa libre de riesgo), lo que permite a los inversores alinear las evaluaciones con sus umbrales reales de pérdida o bajo rendimiento. Esta característica hace que la métrica sea especialmente útil para los fiduciarios preocupados por la preservación del capital.

En regímenes de mercado volátiles o cambiantes, las métricas centradas en las pérdidas pueden ser más reveladoras. Al evaluar la capacidad de un gestor para limitar las pérdidas y, al mismo tiempo, generar rentabilidad, el Ratio de Sortino demuestra estar más alineado con las preocupaciones del mundo real, especialmente en carteras sensibles a las pérdidas, como los planes de pensiones y los fondos de dotación.

En definitiva, si bien el Ratio de Sharpe sigue siendo útil para el análisis general, el Ratio de Sortino ofrece una perspectiva más precisa de la verdadera calidad del rendimiento, especialmente en situaciones de apetito de riesgo asimétrico y cambios de régimen.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Una de las razones más convincentes para utilizar el Ratio de Sortino en la selección de gestores es su utilidad para evaluar la consistencia del rendimiento en diversos regímenes de mercado. Estos regímenes (mercados alcistas, mercados bajistas, períodos inflacionarios, ciclos de tipos de interés y turbulencias geopolíticas) afectan significativamente la rentabilidad y la volatilidad de los activos. Los gestores que mantienen un Ratio de Sortino favorable en estas condiciones suelen demostrar un proceso de inversión sólido y una gestión de riesgos rigurosa.Para identificar la consistencia del régimen, los selectores de fondos deben segmentar la rentabilidad histórica de un gestor según las fases económicas. Este enfoque permite a los inversores calcular el Ratio de Sortino en intervalos específicos, como períodos de contracción del PIB, picos de inflación o mercados bajistas de renta variable. Los Ratios de Sortino agregados basados ​​en regímenes proporcionan un mosaico de la efectividad ajustada al riesgo en todas las condiciones, no solo en el agregado.Por ejemplo, un gestor con un Ratio de Sortino elevado a largo plazo podría obtener un rendimiento inferior en regímenes específicos, pero posteriormente recuperarse con fuerza. Por el contrario, otro gestor puede tener un Ratio de Sortino consistente cercano o superior a 1,0 en todos los regímenes, lo que indica un enfoque resiliente que prioriza el control de caídas independientemente del entorno macroeconómico. Para los mandatos institucionales, este último perfil suele ser el preferido.

Los profesionales avanzados también estudian los Ratios de Sortino rotativos en ventanas superpuestas (por ejemplo, tres años consecutivos), que resaltan visualmente la persistencia de las rentabilidades ajustadas a la baja. Las tendencias a la baja en el Ratio de Sortino rotativo pueden exponer vulnerabilidades, como la desviación de la estrategia o el deterioro del alfa en contextos de mercado cambiantes.

Además, combinar el análisis de regímenes con métricas de captura de caídas profundiza el conocimiento. Por ejemplo, los Ratios de Sortino pueden combinarse con ratios de captura de caídas en caídas definidas del mercado. Los gestores con una captura de pérdidas por debajo del índice de referencia y un Sortino sólido suelen gestionar el riesgo eficazmente, evitando grandes pérdidas incluso cuando los mercados caen.En definitiva, utilizar el Ratio de Sortino no de forma aislada, sino como parte de un marco más amplio de concienciación del riesgo, ayuda a que los procesos de selección se decanten por estrategias con resultados más repetibles, independientemente del contexto económico.

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