EL RIESGO OCULTO DE LAS ACCIONES DEFENSIVAS: AGRANDAMIENTO DE VALORACIONES Y BAJO CRECIMIENTO
Las acciones defensivas podrían no ser tan seguras como se presupone. La sobrevaloración y el bajo crecimiento podrían ocultar riesgos mayores en el futuro.
Este artículo profundizará en los desafíos ocultos que enfrentan las estrategias defensivas hoy en día, particularmente en un entorno donde los participantes del mercado se han concentrado cada vez más en estos sectores, impulsando las valoraciones a niveles que no se sustentan en el crecimiento de las ganancias.
El desafío radica en que las valoraciones altas dejan poco margen de error. Una empresa que crece sus ganancias a un tibio 3% anual simplemente no puede mantener un PER de 30x indefinidamente. Cualquier resultado inferior a los esperados o un cambio macroeconómico podría resultar en una reversión significativa de los precios. Estas correcciones pueden ser particularmente severas si los inversores comienzan a abandonar masivamente los sectores defensivos, a medida que el entusiasmo disminuye o el apetito por el riesgo regresa al mercado en general.
Esta acumulación de valoraciones erosiona una de las ventajas clave de los sectores defensivos: la baja volatilidad. Las valoraciones elevadas introducen mayores riesgos potenciales a la baja, contradiciendo la premisa fundamental de que los sectores defensivos son más seguros durante las recesiones. A medida que el poder de fijación de precios se consolida plenamente y los dividendos se reducen bajo la presión de las valoraciones, el margen de seguridad que tradicionalmente ofrecen los sectores defensivos se debilita considerablemente.
La historia del mercado ofrece ejemplos relevantes. Tanto en la década de 1990 como tras la crisis financiera de 2008, ciertas acciones defensivas de alta calidad experimentaron retrocesos significativos una vez que el rendimiento se revirtió o las condiciones macroeconómicas se normalizaron. ¿La conclusión? Incluso las acciones con beta baja pueden verse peligrosamente presionadas cuando se dejan llevar por la narrativa en lugar de por los fundamentales.
Además, algunas empresas defensivas recurren en gran medida a la reducción de costes y la recompra de acciones para impulsar el crecimiento del BPA. Si bien son financieramente eficientes a corto plazo, estas tácticas podrían no ofrecer un valor sostenible a largo plazo. De hecho, la dependencia de la ingeniería financiera en lugar del crecimiento orgánico subraya la falta de dinamismo de estos modelos.
Una preocupación adicional es la disrupción tecnológica. Las cadenas de supermercados deben adaptarse al comercio electrónico; las empresas de servicios públicos se enfrentan a la energía distribuida y a los mandatos ecológicos; los proveedores de servicios sanitarios se enfrentan a la digitalización y a las crecientes expectativas de los clientes. Estos cambios añaden presiones estratégicas desconocidas a empresas que a menudo buscan la continuidad en lugar de la flexibilidad.
En resumen, dado que los inversores en renta variable buscan la rentabilidad total, la sobreponderación en sectores de bajo crecimiento con valoraciones elevadas podría resultar en un rendimiento estructural inferior. La escasez de crecimiento en los activos defensivos no solo limita las ganancias de los accionistas, sino que también impide que el capital se asigne eficientemente dentro de las carteras. Cuando los factores favorables se convierten en factores adversos, la exposición puede pasar de "segura" a "estancada".