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BONOS INDICEADOS VS BONOS NOMINALES: CUANDO LAS COBERTURAS CONTRA LA INFLACIÓN DECEPCIONAN

Descubra por qué los bonos indexados no siempre superan a los nominales y qué deben saber los inversores.

Entendiendo los Bonos Indexados y Nominales

Cuando la inflación comienza a subir, muchos inversores recurren instintivamente a los bonos indexados como un refugio seguro. Estos valores, ajustados según índices de inflación como el Índice de Precios al Consumidor (IPC) o el Índice de Precios al Consumidor (IPC), están diseñados para ofrecer protección del capital al mantener el poder adquisitivo de los pagos de capital e intereses. En teoría, esto los hace atractivos en comparación con los bonos nominales, que pagan un interés fijo no ajustado a las variaciones del nivel de precios a lo largo del tiempo. Pero, ¿se mantiene siempre en la práctica esta estrategia de protección contra la inflación?

Para responder a esta pregunta, debemos comprender las diferencias fundamentales entre estos dos instrumentos y cómo las variables externas afectan su rendimiento. En esencia:

  • Bonos nominales: Son valores tradicionales de renta fija con pagos de intereses y capital que no se ajustan a la inflación. Los inversores reciben un pago fijo de intereses, que puede perder poder adquisitivo en entornos de alta inflación.
  • Bonos indexados: También conocidos como bonos indexados a la inflación, estos ajustan su capital o intereses en función de las métricas de inflación. A medida que la inflación aumenta, también lo hacen los ingresos o el valor de reembolso que se envía a los tenedores de bonos.

Ambos tipos de bonos son emitidos por gobiernos y empresas y desempeñan un papel fundamental en las carteras diversificadas. Mientras que los bonos nominales ofrecen rentabilidades predecibles y simplicidad, los indexados brindan protección en épocas de erosión del poder adquisitivo. Sin embargo, como hemos visto en los últimos años, las coberturas contra la inflación, como los valores indexados, no siempre cumplen las expectativas.

Durante ciclos inflacionarios específicos, diversas dinámicas del mercado, desde las políticas de los bancos centrales hasta los tipos de interés reales, pueden influir significativamente en el rendimiento de estos bonos. Por lo tanto, los inversores deben ir más allá de los supuestos teóricos y analizar indicadores económicos más amplios para comprender cuándo y por qué las coberturas contra la inflación pueden resultar decepcionantes. Este artículo analiza las distinciones fundamentales entre los bonos indexados y los bonos nominales, explora escenarios en los que los bonos indexados presentan un rendimiento inferior a pesar del aumento de la inflación y analiza las implicaciones prácticas para la gestión de carteras en dichos contextos.

Por qué las coberturas contra la inflación a veces decepcionan

El atractivo de los bonos indexados durante períodos inflacionarios reside en su estructura personalizada. Cuando la inflación aumenta, también lo hace el pago. Sin embargo, el rendimiento real de estos valores en relación con los bonos nominales puede diferir drásticamente de las expectativas. En casos recientes de inflación elevada, algunos bonos indexados emitidos por gobiernos de mercados desarrollados han tenido un rendimiento inferior al de sus contrapartes nominales, una paradoja para quienes buscan protección contra la inflación.

Esta divergencia a menudo se debe a la compleja interacción entre las expectativas de inflación, los rendimientos reales, la política de los bancos centrales y la confianza del mercado. Analicemos algunos factores clave:

1. El papel de las expectativas de inflación

Los mercados miran al futuro y los precios de los bonos reflejan la inflación anticipada, no las cifras reales. Si los mercados ya descontaban una inflación alta antes de que se produjera, es posible que los aumentos reales no impulsen aún más los bonos indexados. Por el contrario, los bonos nominales, especialmente los de largo plazo, pueden sufrir una mayor presión directa sobre sus precios debido a entornos de tasas de interés al alza vinculados a la lucha contra la inflación.

En los casos en que la inflación real supera significativamente las expectativas, los bonos indexados tienden a superarlas. Sin embargo, ese margen disminuye rápidamente si la brecha se reduce o si se cree que los bancos centrales tienen la inflación bajo control.

2. Rendimientos reales y política monetaria

Quizás lo más importante es que los bonos indexados se fijan con base en los rendimientos reales, es decir, los rendimientos nominales menos la inflación esperada. Cuando los rendimientos reales aumentan, generalmente como resultado del endurecimiento de las políticas de los bancos centrales, los precios de estos bonos caen, incluso durante períodos inflacionarios. Los ejemplos del Reino Unido y Estados Unidos en 2021-22 ilustran esto bien: a medida que subían los tipos reales, los bonos indexados arrojaron rendimientos totales negativos a pesar del aumento vertiginoso de la inflación.

En cambio, los bonos nominales pueden verse impulsados ​​por otros factores del mercado, como la demanda de duración o valor relativo en entornos de aversión al riesgo, lo que podría superar la rentabilidad a pesar de una dinámica inflacionaria deficiente. Los inversores que se basan únicamente en la vinculación con la inflación pueden pasar por alto estas presiones compensatorias, lo que podría ser peligroso.

3. Rezagos y diferencias de composición

Además, muchos bonos indexados aplican un rezago en su ajuste por inflación (comúnmente de tres meses). Esto significa que es posible que aún no reflejen el aumento más reciente de la inflación en sus precios o en la inclinación de sus cupones. Esta disparidad puede perjudicar especialmente a los tenedores de bonos en períodos de rápida escalada inflacionaria.

Asimismo, cabe destacar la medida de inflación utilizada. En el Reino Unido, el RPI es el índice de referencia más común, pero se sabe que sobreestima la inflación frente al IPC. Sin embargo, la actitud reformista del gobierno hacia la indexación basada en el IPC o el IPCH puede cambiar repentinamente las expectativas de rendimiento sin alterar las condiciones económicas reales.

4. Factores Técnicos del Mercado

Por último, las consideraciones de liquidez, los factores técnicos de oferta y demanda y la confianza de los inversores pueden influir en los resultados. Por ejemplo, si los grandes inversores institucionales reducen su riesgo rápidamente (como hicieron los planes de pensiones del Reino Unido en 2022), podrían deshacerse de los bonos del Estado indexados, lo que presionaría los precios a la baja independientemente de los niveles de inflación.

En efecto, los bonos indexados ya no son protectores unidimensionales contra la inflación, sino instrumentos volátiles influenciados por la dinámica de la curva de rendimiento, la psicología del mercado y la dirección de las políticas. El bajo rendimiento temporal de estos instrumentos durante la alta inflación se ha convertido en un punto de aprendizaje recurrente para los asignadores de activos.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Estrategias de inversión e impacto en la carteraComprender las condiciones bajo las cuales los bonos indexados podrían tener un rendimiento inferior al de los bonos nominales es fundamental, no solo desde un punto de vista académico, sino aún más importante para la gestión práctica de la cartera. Afrontar las complejidades del mundo real exige matices, diversificación y una comprensión de las tendencias macroeconómicas y políticas.1. Gestión de la duración y posicionamiento en la curva de rendimientosLos inversores pueden aprovechar la sensibilidad a los tipos de interés reconfigurando el perfil de duración de sus tenencias de bonos. A medida que aumentan los rendimientos reales, los bonos indexados de mayor duración se vuelven más vulnerables. Considere acortar tácticamente la exposición a la duración o centrarse en valores indexados a la inflación a corto plazo, que son menos sensibles a las variaciones de los rendimientos y, a menudo, reflejan con mayor precisión los datos recientes de inflación debido a la reducción de los efectos de retardo.2. Diversificación más allá de los bonos

Depender únicamente de bonos indexados para cubrir la inflación puede resultar insuficiente. Ampliar la combinación de activos mediante activos reales, como infraestructuras, materias primas, fideicomisos de inversión inmobiliaria (REIT) o acciones con poder de fijación de precios, puede proporcionar un colchón adicional. Estos sectores suelen trasladar los costes directamente y pueden beneficiarse de los elevados niveles de inflación.

Por ejemplo, las empresas energéticas y de servicios públicos pueden ajustar sus precios en función de la inflación, protegiendo así la rentabilidad de los accionistas cuando los mercados de bonos en general atraviesan dificultades. De igual modo, materias primas como el oro suelen servir como cobertura tradicional contra la inflación, respondiendo positivamente a la caída de los rendimientos reales y al aumento de los precios al consumidor.

3. Exposición global a bonos

La diversificación global en los mercados de renta fija también puede mejorar la protección. Los perfiles de inflación, las curvas de rendimiento y las posturas de los bancos centrales difieren notablemente entre regiones. La inclusión de diferentes mercados soberanos, como los TIPS estadounidenses, los bonos del Estado británico indexados y los bonos de la eurozona, añade una capa de cobertura geográfica. Para los inversores en libras esterlinas, los ETF globales vinculados a la inflación con cobertura cambiaria constituyen una vía accesible para captar estos beneficios.

4. Análisis de la rentabilidad ajustada al riesgo

Los bonos indexados suelen cotizar con rendimientos inferiores a los de sus equivalentes nominales, lo que se conoce como "prima de inflación". Sin embargo, en periodos de ajuste agresivo, el aumento de los rendimientos reales puede eclipsar este beneficio. Los inversores deberían evaluar periódicamente la tasa de inflación de equilibrio (el diferencial donde un bono indexado ofrece una mayor rentabilidad que su contraparte nominal) para evaluar la eficacia de las decisiones de asignación.

Si las tasas de equilibrio son bajas y las expectativas de inflación superan estos niveles, los bonos indexados pueden obtener un rendimiento superior. De lo contrario, los bonos nominales, especialmente los de vencimiento más corto, pueden ofrecer mejores resultados ajustados al riesgo. La superposición de este análisis con datos macroeconómicos y la comunicación de los bancos centrales ayuda a ajustar las carteras de forma proactiva en lugar de reactiva.

5. Pruebas de escenarios y planificación de contingencias

Finalmente, las estrategias prospectivas, como las pruebas de escenarios y los modelos de estrés, son esenciales. Los riesgos de inflación actuales no se basan únicamente en la demanda, sino que pueden derivar de interrupciones en la cadena de suministro, cambios geopolíticos o transiciones en las políticas de energías renovables, cada uno con distintas implicaciones para los índices de referencia de inflación, la política de tipos de interés y la rentabilidad real.

Las pruebas de escenarios robustas permiten a los inversores evaluar la sensibilidad ante una constelación de trayectorias de inflación y reacciones políticas. Este proceso orienta la estrategia de asignación entre instrumentos reales y nominales y garantiza la resiliencia de las carteras ante un espectro más amplio de posibles resultados económicos.

En definitiva, si bien los bonos indexados siguen siendo una herramienta importante en el conjunto de herramientas de protección contra la inflación, no son la panacea. Su eficacia está estrechamente vinculada a un conjunto de factores interdependientes, en particular los rendimientos reales y las expectativas del mercado. En períodos de ajuste monetario, la búsqueda de diversificación de clases de activos y un posicionamiento cuidadoso en cuanto a duración y rendimiento pueden ofrecer defensas más consistentes que cualquier instrumento por sí solo.

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