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VALOR EN UN MUNDO DE ALTAS TASAS: POR QUÉ LAS TASAS DE DESCUENTO CAMBIAN EL FACTOR
El aumento de las tasas modifica la valoración al cambiar las tasas de descuento
Comprensión de las tasas de descuento y el valor actual
En la base de la valoración de activos se encuentra el principio de descontar los flujos de caja futuros. La tasa de descuento, a menudo considerada como un reflejo del coste de oportunidad del capital, desempeña un papel fundamental en la determinación del valor actual (VP) de los flujos de ingresos futuros. Una tasa más alta reduce el valor actual de las ganancias esperadas, mientras que una tasa más baja lo aumenta. Este mecanismo se vuelve especialmente crítico en entornos de tipos de interés altos.
Las tasas de descuento se derivan frecuentemente de los tipos de referencia, como los rendimientos de los bonos del Estado, más una prima de riesgo. A medida que los bancos centrales suben los tipos de interés para combatir la inflación o gestionar el sobrecalentamiento económico, la tasa libre de riesgo aumenta, lo que en consecuencia eleva la tasa de descuento. Esto eleva el nivel de lo que constituye una inversión rentable, reduciendo efectivamente el valor de muchos activos financieros.
Por ejemplo, considere un activo que se espera que genere 10.000 libras esterlinas en un año. Con una tasa de descuento baja del 2%, su valor actual sería de aproximadamente 9.804 libras esterlinas. Con una tasa elevada del 10%, ese valor se reduce significativamente, a aproximadamente 9.091 libras esterlinas. En el caso de inversiones con una duración de varios años, este impacto se agrava aún más.
En la renta variable, en particular, la tasa de descuento suele reflejar el coste del capital, que incluye la tasa libre de riesgo más una prima de riesgo. El aumento de las tasas y las expectativas de inflación llevan a los analistas a revisar al alza estas cifras, lo que reduce el valor razonable calculado de las acciones, incluso cuando los fundamentales se mantienen sin cambios. Los instrumentos de renta fija también se ven afectados: a medida que suben las tasas, el valor actual de sus pagos fijos disminuye, lo que presiona a la baja los precios de los bonos.
Esta relación inversa ayuda a explicar las devaluaciones generalizadas del mercado durante los ciclos de ajuste monetario. A medida que los bancos centrales aumentan los tipos de interés oficiales, el valor de los activos disminuye, no porque desaparezcan los flujos de caja, sino porque los inversores los valoran menos debido a las implicaciones del valor temporal.
En entornos de tipos de interés altos, los inversores suelen rotar sus carteras desde activos centrados en el crecimiento (cuyo valor se deriva en gran medida de flujos de caja a largo plazo) hacia valores orientados al valor o que generan ingresos, donde los pagos a corto plazo actúan como amortiguador frente a los efectos del aumento de los tipos de descuento.
Conclusiones del resumen
- Los tipos de descuento convierten el valor futuro en valor presente.
- Los tipos de interés más altos reducen el valor presente de los flujos de caja.
- El aumento de los tipos de interés eleva el tipo de descuento.
- Este cambio reduce las valoraciones en la mayoría de las clases de activos.
- Las estrategias de cartera se ajustan a los efectos de la valoración impulsados por los tipos.
Presión de valoración en los mercados
Las fluctuaciones en las tasas de descuento ejercen una influencia significativa y diversa en los distintos tipos de activos. Los ajustes de valoración en un entorno de tipos de interés altos presentan tanto riesgos como oportunidades, dependiendo de la duración y la estructura de los flujos de caja. Los mercados de renta variable, de bonos, inmobiliarios y de capital privado experimentan distintos grados de presión cuando suben los tipos de descuento.
Renta variable: Las acciones de crecimiento, especialmente en tecnología y biotecnología, suelen ser las más vulnerables. Sus valoraciones dependen en gran medida de las proyecciones de beneficios futuros. Cuando estos beneficios se descuentan a tipos de interés más altos, el valor actual cae notablemente. Las empresas con beneficios positivos actuales y un sólido historial de dividendos, a menudo denominadas "acciones de valor", tienden a ser más resilientes.
Bonos: Las tasas de descuento determinan directamente el precio de los bonos mediante ajustes de rendimiento. A medida que suben los tipos de interés, los bonos más antiguos con rendimientos más bajos pierden atractivo, lo que provoca caídas de precios, especialmente en el caso de los valores de mayor duración. Los inversores pueden optar por vencimientos a corto plazo o bonos indexados a la inflación para reducir el riesgo de duración en regímenes de tipos de interés en alza.
Inmobiliario: El valor de las propiedades se ve afectado por el aumento de los costes de financiación y las crecientes tasas de capitalización. Dado que las rentas inmobiliarias se ajustan lentamente y las valoraciones se basan en las tasas de capitalización, que se disparan con las tasas de descuento más altas, el sector inmobiliario tiende a experimentar revalorizaciones de valoración retardadas pero significativas. Tanto el mercado residencial como el comercial se ven afectados, y las promociones con un alto nivel de apalancamiento se ven especialmente afectadas.
Capital privado: Las menores valoraciones de los comparables afectan a los múltiplos de salida y a los modelos de valoración de activos, lo que complica los flujos de operaciones. Los inversores requieren tasas internas de rendimiento más inmediatas para justificar las inversiones, lo que limita los compromisos de capital a largo plazo. En periodos de tipos de interés altos, las salidas se ralentizan y las ventanas de salida a bolsa (OPI) se reducen.
Por sector, las empresas con uso intensivo de capital, como las de servicios públicos o infraestructuras, suelen tener dificultades en entornos de tipos de interés altos debido a las elevadas obligaciones de servicio de la deuda. Por otro lado, sectores como el financiero pueden beneficiarse de la expansión de los márgenes de interés.Por lo tanto, los inversores se ven obligados a reasignar fondos en función de las expectativas de rentabilidad modificadas, equilibrando la exposición de la cartera con sectores mejor posicionados para afrontar las fluctuaciones de valoración debidas a las variaciones en las tasas de descuento.
Resumen de la sensibilidad de los sectores
- Los sectores de alto crecimiento son más vulnerables a las subidas de tipos.
- Los sectores defensivos con ingresos corrientes ofrecen relativa seguridad.
- Los sectores apalancados pueden experimentar una compresión de beneficios debido al aumento de costes.
- Los sectores financieros pueden beneficiarse de la expansión de los márgenes.
- Las estrategias de reequilibrio deben tener en cuenta la sensibilidad a los tipos.
Desarrollo de la Resiliencia en una Economía de Altas Tasas
A medida que la política monetaria se normaliza y persisten las incertidumbres en torno a la inflación, los inversores deben adaptarse estratégicamente a tasas de descuento más altas para preservar y hacer crecer el capital. El primer paso consiste en comprender la sensibilidad actual de la cartera a las variaciones de las tasas, tanto en renta variable como en renta fija, y recalibrarla en consecuencia.
Gestión de la Duración: Para los inversores en renta fija, acortar la duración media de las carteras es clave. Reducir la exposición a bonos a largo plazo y aumentar la asignación a papeles a corto plazo o instrumentos de tipo de interés variable puede mitigar la depreciación de los precios. Los bonos indexados a la inflación también pueden ofrecer una buena cobertura.
Consideraciones sobre la Asignación de Renta Variable: Dentro de la renta variable, la rotación de valores de alto crecimiento y la inversión en sectores con potencial de generación de ingresos, como bienes de consumo básico, atención médica y servicios públicos que pagan dividendos, puede proporcionar una mayor resiliencia. La selección de empresas con sólidos flujos de caja libres, bajos perfiles de deuda y ventajas competitivas justificables es especialmente crucial.
Activos Reales y Alternativos: Las inversiones en materias primas e infraestructura tienden a mantener mejor su valor en contextos de aumento de tipos y presiones inflacionarias. Los activos reales con poder de fijación de precios o ingresos vinculados a la inflación, como las autopistas de peaje o los oleoductos, pueden ser una sólida incorporación a las carteras equilibradas.
Gestión Activa: La indexación pasiva puede exponer las carteras a sectores mal preparados para las fluctuaciones de los tipos. Los fondos de gestión activa pueden ofrecer agilidad, respondiendo a los cambios macroeconómicos con una exposición específica. En entornos inciertos, la calidad sobre la cantidad se convierte en el principio rector.
Cobertura de Divisas y Globalización: A medida que los tipos de interés divergen a nivel mundial, pueden surgir riesgos cambiarios. La diversificación internacional debe complementarse con mecanismos de cobertura para protegerse de las fluctuaciones de valoración inducidas por las divisas.
En última instancia, la prima de valor se recupera en entornos de tipos altos, lo que significa que se favorecen los valores con precios eficientes en relación con sus flujos de caja y perfiles de riesgo. Los inversores que recalibran sus criterios de valoración para adaptarse a los entornos actuales de tipos de descuento tienen la mejor oportunidad de preservar el poder adquisitivo y obtener rentabilidades a largo plazo.
Ajustes estratégicos en el punto de mira
- Reducir la duración de los bonos y optar por tipos flotantes.
- Priorizar la exposición a la renta variable en empresas generadoras de efectivo.
- Diversificar en activos reales con resiliencia a la inflación.
- Utilizar la gestión activa para afrontar los cambios macroeconómicos.
- Cubrir los riesgos cambiarios en carteras globales.
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